1 de julio 2003 - 00:00
Esperanza radical en comunas
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Al norte, San Nicolás presenta un cuadro sumamente complicado para la continuidad del partido gobernante. El actual jefe comunal, Pedro Novau -otrora verdugo del justicialismo en una comuna muy ligada al
PJ-, perdió la interna con el actual concejal Eduardo Viale, quien trabaja intensamente para enfrentar al candidato del diputado nacional José María Díaz Bancalari e Ismael Passaglia, ministro de Salud provincial.
Viale prefiere evitar el apoyo del intendente, actualmente con un conflicto salarial y enmarcado en una conciliación obligatoria, y considera que se ha gobernado sin objetivos explícitos. Como contrapartida propone una reforma estructural, con metas concretas, una administración equilibrada y diseño del gasto.
En el oeste de la provincia, en Junín, se ha dado un gran paso también en la transformación de los cuadros del radicalismo. El diputado provincial Mario Meoni derrumbó políticamente al actual intendente Abel Miguel, luego de 20 años de gestión, con causas legales abiertas y una política soberbia y sin participación de la comunidad. Entre sus últimas acciones muy criticadas, Miguel pasó a planta permanente a sus secretarios, entorpeciendo el trabajo de la posterior gestión.
Meoni prefiere, al igual que en San Nicolás, que el jefe comunal se despegue de la campaña y permita una actualización ordenada de los cuadros políticos locales.
El candidato radical en Junín percibe posibilidades alentadoras y, como contrapartida a la actual gestión, propone un municipio de puertas abiertas, con mayor participación de la gente, y de esa manera dejar de lado las prácticas actuales de Miguel de rechazar al ciudadano y trabajar de espaldas a la gente.
Recorriendo la geografía provincial, al este, Villa Gesell se presenta como un distrito de fuerte presencia radical y, aparentemente, sin riesgos de perder la continuidad.
Luis Baldo, al frente de Ejecutivo, obtuvo un amplio respaldo en la interna y mantiene una elevada imagen positiva. Enfrente tiene a un dirigente justicialista, Oscar Rodríguez, con experiencia política en el conurbano y una rápida inserción, casi sorpresiva, en la dirigencia geselina.
Sus contactos políticos y su actividad profesional como médico le permitieron acceder a la dirección del hospital local. A los dos años de una gestión muy cuestionada, a tal punto de tener en la actualidad su sueldo embargado, ya se presentaba como candidato a intendente.
Es también director de Salud de la Municipalidad de Maipú, tendría algún cargo en el Hospital de San Martín y, a raíz de su triunfo en la interna justicialista, enfrentará el 14 de setiembre al actual intendente Baldo.
Al sur de la provincia, un distrito muy pequeño como es Villarino tiene un dirigente radical muy fuerte y con particularidades que son un ejemplo para la cúpula provincial. Jorge Simoni dio un portazo al partido y siguió manejando el municipio con toda la energía que su personalidad le brinda. Ante el llamado presuroso de internas debió afiliarse nuevamente y competir fuera de todas las líneas tradicionales, inclusive la que él integraba. Sin hacer publicidad, y solamente apoyado por la gestión, logró 71% de los votos.
Proveniente del comercio, Jorge Simoni, gerencia el municipio como una empresa y eso le ha permitido reducir considerablemente la deuda pública, hacer más eficientes los servicios y normalizar las contrataciones con los proveedores, que se encontraban bloqueadas a su entrada en la administración en 1999. Sueña ahora con conseguir inversores para una amplia franja de su partido, con lugares históricos y vírgenes para la explotación turística.
El radicalismo sueña en todos los puntos cardinales de la provincia recuperar su credibilidad a través de la gestión, personalidad, administración y prestigio de los candidatos locales.




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