8 de noviembre 2002 - 00:00

Hoy, Tucumán: oposición especula ya con quiebre del frente peronista

Por ahora la opinión generalizada en la provincia es que todo está en manos del oficialismo, por más que éste se encuentre bastante debilitado por los casos de corrupción denunciados durante este año y las constantes movilizaciones en la capital provincial a favor del fiscal Esteban Jerez, impulsor de las investigaciones contra Miranda y su gente. Un factor decisivo podrían ser esta vez las organizaciones civiles, agrupaciones que hoy se erigen en Tucumán como portavoces del descontento contra la clase política, pero que, paradójicamente, son tentadas por éstas para los comicios que se avecinan.
Un tema que mantiene expectante a la política provincial es la línea a nivel nacional en la que se encolumnará finalmente Miranda y el partido en general,
hecho que definirá el perfil del candidato oficial a la gobernación tucumana. Miranda supo estar cerca del ex presidente Carlos Menem, pero durante el actual gobierno es innegable que existen vínculos con el presidente Eduardo Duhalde, aunque más no sea para obtener fondos. Asimismo, algunos adeptos al gobernador tejen también lazos con el puntano Adolfo Rodríguez Saá.

Para tener una idea de cuáles son las tendencias actuales en la intención de voto para presidente en Tucumán, que tendrán peso a la hora de optar por alguno de los candidato, cabe señalar que según «la completa encuesta de Ambito Financiero-’mérica TV’al 16 de setiembre último» Rodríguez Saá acapara 28,43%, y es seguido por Menem, con 12,75% (su compañero de fórmula, Romero, apenas llega a 1,96%). No conviene pasar por alto tampoco el hecho de que las respuestas que no apuntan a ninguno de los candidato alcanzan 31,37%.

Ya descartada la reelección de Miranda
-aún no lo hizo explícito, pero buscaría «tranquilidad» en una banca en el senado nacional- las candidaturas que se tejen en el PJ son las del actual ministro de Gobierno, Fernando Juri, en primer lugar, y la del ex senador José Carbonell como segunda opción. En tanto que otros nombres que suenan menos son los del ministro de Economía, Osvaldo Jaldo, y el ex juez federal Ricardo Maturana. Paralelamente está el senador José Alperovich -el preferido del gobernador- que ya declaró que se presentará a disputar por la gobernación «con o sin Miranda», dando a entender que privilegiará su decisión a la del PJ, partido del cual ni siquiera es afiliado ya que, de hecho, cambió de bando desde la UCR para convertirse tiempo atrás en ministro de Economía de Miranda. Por las dudas, Alperovich ya tuvo acercamientos con agrupaciones más chicas de Tucumán.

La interna justicialista promete ir entrando en calor en corto tiempo,
siempre y cuando se aproxime alguna decisión nacional sobre la fecha de los comicios y de las internas partidarias. Por el momento, Miranda -que firmó la paz con la senadora menemista Olijela Rivas y su grupo- ya pidió a todos los candidatos que «posterguen sus aspiraciones y se dediquen a gobernar». Juri habría dado el OK definiéndose como «un soldado de la causa», pero Alperovich sigue firme en su carrera, más aún ahora que la alianza con Rivas asegura que lo quiere lejos del PJ.

El otro frente que disputará con posibilidades la gobernación de Tucumán lo encarna Fuerza Republicana. Antonio Bussi
, viejo líder de este movimiento, siempre ansió volver a dirigir la provincia y para anotarse como candidato en la pelea ya tuvo reuniones con Menem y su gente. Sin embargo, la postulación de Bussi no es vista con demasiado optimismo dentro del partido y otras posibilidades más aggiornadas serían la dupla Ricardo Bussi-Pablo Walter o armar un frente con alguna personalidad reconocida a la cabeza. Por su parte, FR se mantiene cerca de las organizaciones civiles Ciudadanos Independientes y Comprometerse, entre otras.

Existe división en el seno de FR y Walter reconoce que su línea a nivel nacional es con Ricardo López Murphy, pero asume que llegado el momento acatará la decisión del partido y a su candidato nacional.
Una tercera opción se arma lentamente en el llamado Frente Opositor, que sigue en formación y agruparía a la débil UCR tucumana con algunos partidos locales como Pueblo Unido. Sin embargo, la mayor fuerza de este grupo estaría en manos de las asociaciones civiles que se le puedan ir sumando. Un posible líder para este conjunto podría ser el justicialista disidente Renzo Cirnigliaro.

Cabe destacar que, pese a las contradicciones que están sufriendo, son quizá las agrupaciones civiles -con Faro Ciudadano a la cabeza, gestores de varias marchas de protesta masivas- el foco más importante de oposición a la gobernación de Miranda y la tradicional clase política tucumana en general. Ya mostraron su poder en las masivas movilizaciones que realizaron a lo largo de este año en favor del fiscal Jerez, sosteniendo las investigaciones que éste lleva adelante, casi en soledad, por los casos de supuestas coimas en el Ejecutivo. Sin embargo, el problema que afrontan estos grupos es, en los casos que lo desean, pasar al plano político electoral; terreno donde, justamente, están siendo acechados por varias fuerzas políticas poderosas de la provincia.

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