La necesidad de fondos no discrimina entre administraciones de izquierda o derecha, marcando una carencia que motoriza aumentos impositivos en varios distritos del país, incluyendo en la lista casos como Rosario, bastión socialista del país, y la austral provincia de Tierra del Fuego, comandada por el ARI. Una mirada gruesa vincula las decisiones del intendente rosarino, Miguel Lifschitz, y la flamante gobernadora Fabiana Ríos con el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, empresario que se ubica a la derecha del arco político y es precursor en materia de polémicas subas de tasas, con aumentos de hasta 240%. En tierras fueguinas, Ríos intenta recaudar $ 12 millones mensuales extra con una carga impositiva sobre el sector privado. La intención de la primera gobernadora mujer electa de la historia del país es cubrir así la mitad de los $ 30 millones de déficit mensual que le heredó el ex mandatario peronista Hugo Cóccaro. Ríos -que ayer estuvo en Buenos Aires gestionando oxígeno de la caja federal- pretende que mañana tome estado parlamentario la reforma impositiva. El proceso requerirá un tratamiento sobre tablas y la eventual sanción. El ministro de Economía, Eugenio Sideris, delineó los ejes del «impuestazo». La eliminación de la tasa cero en los Ingresos Brutos y con ello la aplicación de 1% en las actividades primarias, es uno de los puntos que se establecen, indicó el diario fueguino «El Sureño». Al sector industrial se aplicaría 1,5% y a la actividad de la construcción, 3,5%. El Inmobiliario Rural también sufriría una reforma, a raíz del revalúo que se hará de las tierras ocupadas y también de aquellas consideradas «improductivas». También se busca en la Legislatura un aumento gradual del Impuesto a los Sellos, lo cual recaería sobre las empresas petroleras. En Rosario, la intención de Lifschitz está incluida en un proyecto que ya fue enviado al Concejo Deliberante y propone abrir la puerta para que el Ejecutivo incremente tasas municipales. «Estamos en una economía inflacionaria, hablamos de tasas que en algunos casos hace muchos años que no se actualizan; nosotros estamos necesitando mantenerlas a valores razonables que tengan que ver con la calidad de los servicios que se prestan y que hoy necesitan una actualización lógica», argumentó el funcionario socialista, ante las críticas surgidas desde el opositor Frente para la Victoria. «La mayoría de las cosas ha aumentado y los salarios en dos años aumentaron más de 60%», insistió Lifschitz, mientras que sus rivales políticos también reprocharon la suba del costo de la licencia de conducir, que pasa de $ 50 a $ 71,50. La suba rosarina abarca tributos como el derecho de registro e inspección, la tasa de cementerios y el otorgamiento de la licencia de conducir, entre otros. Implicaría un plus de ingresos de $ 5 millones sobre un presupuesto total de $ 912 millones.
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