Intendentes no encuentran todavía su futuro político

Ambito Nacional

Sin embargo el discurso es muy parejo: todos reconocen el liderazgo del primer mandatario y que éste debería asumir la presidencia del Partido Justicialista a nivel nacional. De esta manera nadie pegaría el salto y todos estarían enmarcados nuevamente en el mismo segmento político de cara a las elecciones de 2007. Ya lo manifestaron en ese sentido los intendentes de San Fernando, Osvaldo Amieiro, y de Berazategui, Juan José Mussi.En lo que respecta a intendentes de peso en el conurbano que sufrieron un duro traspié y en muchos casos el primero de una larga gestión, como Manuel Quindimil en Lanús, Jesús Cariglino en Malvinas Argentinas, Hugo Curto en Tres de Febrero, Baldomero Alvarez en Avellaneda y Manuel Rodríguez en Almirante Brown, se espera con ansiedad saber cuáles serán sus pasos en consecuencia. Quindimil señaló de traidores a los del Frente para la Victoria y obviamente se espera una postura muy rígida con respecto a las autoridades nacionales y provinciales.
  Incierto
Con respecto a los demás jefes comunales, es incierto su futuro porque poseen mucha personalidad política y una postura en muchos casos irreconciliable con sus adversarios en las elecciones pasadas. Se suma a la lista
Jorge Rossi, intendente de Lomas de Zamora, que tiene apenas dos años de gestión y se manifestó duramente contra el Presidente, a punto de no haberlo recibido cuando éste visitó ese distrito en el marco de la campaña y del reparto de obras.
Pero, más allá de orgullos y convicciones, quedan dos años de gestión y un enorme desafío en 2007, el de enfrentar, en el caso de no convenir con la Rosada, al propio Presidente en las elecciones, con el antecedente del «sabanazo» que provocó en estas últimas legislativas. Los intendentes mantienen más recelo con el gobernador bonaerense
Felipe Solá y su ministro político, Florencio Randazzo, que con el primer mandatario, a quien manifiestan haber respetado y apoyado durante estos años. Si bien están en minoría, jamás le perdonarán a estos dos dirigentes haber partido el justicialismo bonaerense y provocar históricas derrotas en municipios peronistas. Se complicará aun más la situación para los intendentes acuerdistas si el propio Randazzo es llamado por el presidente Kirchner a ocupar un puesto clave en el gabinete nacional.
Precisamente el ideólogo de la ruptura del duhaldismo en la provincia será quien los reciba en la Rosada y les imponga blanco sobre negro los lineamientos del proyecto presidencial. Impulsar a
Néstor Kirchner a ocupar la presidencia del justicialismo es la salida más elegante que encuentran quienes ya deseen emigrar. En el caso de que el primer mandatario considere oportuno fortalecer el Frente para la Victoria, quedarán los más arriesgados tratando de resucitar desde las cenizas el Partido Justicialista.
Algunos intendentes, confiados en su poder de gestión y en la aceptación de la gente a pesar de la derrota, insistirán en esta idea antes de rendirse frente a quienes los discriminaron y los presionaron.
El desconcierto es aún mayor en los duhaldistas ante el anuncio de su líder de retirarse finalmente de la política. Esto por un lado los tranquiliza porque les suelta las manos y de esa manera tendrán
la conciencia tranquila de no haber traicionado al justicialismo.
Lo mismo esperan algunos intendentes que responden a legisladores encumbrados y que sienten la necesidad de soltarse para mejorar la relación con el presidente Néstor Kirchner y el gobernador bonaerense y encaminar de la mejor manera los dos próximos años que les quedan de gestión.

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