Ante el escenario adverso, el gobierno correntino apeló ya su pretensión ante el Superior Tribunal de Justicia (compuesto por los mismos miembros), haciendo reserva de recurrir a la Corte Suprema de Justicia de la Nación. La avanzada fue confirmada por el secretario general de la Gobernación, José María Roldán. Demora Este escenario amenaza con complicar seriamente el proceso reformista y demora ya el inicio de las sesiones de la Asamblea Constituyente -previsto para esta semana-, al estar judicializada la composición de la convención, que en un plazo de 90 días debe reformular la carta magna local. La resolución de la Junta Electoral, en el marco del escrutinio definitivo, no convalidó la pretensión de la coalición oficialista, que a pocas horas de la elección del pasado domingo alegó un supuesto error informático en el centro de cómputos que lo llevó a no respetar un piso mínimo de votos de al menos 3% del padrón para asignar las bancas, según el Código Electoral Nacional. Ante este obstáculo de peso, el abogado constitucionalista y convencional electo por el oficialismo, Mario Midón, aseguró que «en esta provincia se violó la ley electoral». «Tenemos la certeza de que vamos a revertir esta situación, pero no creo que sea en este tribunal sino ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación», dijo, en declaraciones al portal Mega 24. El voraz y sorpresivo zarpazo de Colombi apuntaba a arrebatar tres de las cuatro bancas que obtuvieron en la compulsa el Partido Nuevo, la Democracia Cristiana, la Alianza Frente de Integración Nacional (macrismo-sobischismo) y el Partido Comunista. La reacción no se hizo esperar: las cuatro fuerzas anunciaron la semana pasada su intención de ir a la Justicia para defender sus escaños, una embestida que prometieron acompañar el Frente Social para la Victoria (izquierda kirchnerista) y Alternativa Republicana (Partido Liberal y Recrear), que se alzaron en los comicios con 9 y 4 convencionales, respectivamente. Estrategia La estrategia de Colombi apuntaba a intentar asegurarse un terreno más cómodo en la Asamblea Constituyente, tras el muy ajustado triunfo obtenido en las urnas, que le permitieron alzarse con sólo 22 convencionales (le da quó-rum, pero no mayoría calificada), contra 17 opositores que le dirán no a su sueño de incorporar en la carta magna local la figura de la reelección indefinida. Pero la postal es todavía más complicada para el gobernador radical, si se tienen en cuenta los conatos de rebeldía que con alta probabilidad amenazan con estallar dentro de su propia lista, que pegotea a radicales leales y rebeldes, peronistas, liberales, autonomistas y nuevistas. Dentro de esa mixtura, por lo bajo, varios convencionales electos analizan negarle a Colombi una cláusula expresa que le permita usufructuar en 2009 -para su propia candidatura- el anexado de la cláusula de reelección, bajo el argumento de que fue electo «bajo la Constitución vieja». El tironeo está signado por el control del poder en 2009, año en que la provincia elegirá gobernador (producto de la intervención federal, tiene calendario electoral desfasado). En ese clima se anota el ex gobernador radical -y primo de Arturo-, Ricardo Colombi, quien quiere volver a calzarse el título de gobernador.
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