Ayer, en Jujuy, Mayoral y el resto de la comitiva que lo acompañaba quedaron en desventaja respecto de los funcionarios locales, acostumbrados, claro, a las alteraciones de altitud. Fue sobre el final del acto cuando el vicegobernador Walter Barrionuevo hablaba de la importancia de que Jujuy vuelva a ser la capital nacional de la minería: el funcionario de Néstor Kirchner se desvaneció y tuvo que ser sostenido para no caerse por otros miembros de la troupe oficial. Rápidamente, los médicos y enfermeros de la ambulancia que acompañó a la delegación se acercaron para darle oxígeno. Sentado en una silla en medio del patio del acto y blanco como una hoja de papel, respiró profundo hasta recomponerse. Los efectos de la altura, conocidos como «soroche» o apunamiento, provocan falta de aire, mareos, lacerantes dolores de cabeza, desmayos y, en algunos casos, vómitos.
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