Buenos Aires - En medio ayer de un triple paro de docentes, estatales y judiciales, el gobernador Daniel Scioli instruyó a sus ministros para que encuentren «alternativas» al incremento salarial que exigen los gremios, aunque insistió en que potenciales propuestas deben darse «dentro de los equilibrios» del presupuesto provincial para no generar un mayor endeudamiento a las ajustadas arcas locales. El mandatario admitió que todos los trabajadores del sector público «merecen ganar más», y aclaró que trabaja «para que eso pueda ocurrir», pero enfatizó que «muchas veces hay que elegir entre lo ideal y lo posible». En esa línea, fuentes gubernamentales aseguraron anoche que Scioli no planea «por el momento» ofertar otro aumento salarial -más allá de 7%, en el caso de los docentes-, sino que intenta calmar el malestar gremial de la mano de otro tipo de propuestas que «respeten la pirámide salarial», como la incorporación de sumas al incremento del básico y variantes en materia de capacitación. Mientras tanto, ayer la problemática de los paros docentes llegó hasta el jefe de Gabinete, Sergio Massa, en el marco de un encuentro entre el funcionario nacional y sindicatos integrantes del Frente de Gremios Estatales. Allí el secretario General de la Unión Docentes Argentinos, Sergio Romero, le pidió a Massa que revea la situación salarial de los maestros, en medio del avance de la inflación. Además reclamó soluciones respecto de las deudas en envíos a las provincias de recursos en concepto del Fondo Nacional de Incentivo Docente. Pese a las buenas intenciones, sin embargo, Massa no ofreció respuestas concretas a los planteos de UDA, que anoche se disponía a definir una protesta nacional para la semana entrante -probablemente, para el miércoles-, aunque no tomará la forma de paro para no romper las paritarias nacionales en marcha. En lo que respecta a la tierra bonaerense, ayer la virulencia gremial complicó seriamente la prestación de servicios públicos clave en la provincia, de la mano de una huelga de 24 horas de docentes nucleados en el Frente Gremial Docente (que amenazan con replicar, por 48 horas, la próxima semana) y de un paro de estatales nucleados en ATE y de judiciales, que en paralelo amplificaron su reclamo en la Ciudad de Buenos Aires. El miércoles había sido el turno de los profesionales de la Salud de los 77 hospitales bonaerenses. Los maestros consideran insuficiente la suba salarial de 7% ofertada días atrás por el gobierno bonaerense, ya que pretenden que el incremento no sea inferior a 15%.
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En este marco, el ministro de Educación, Mario Oporto, volvió a mostrarse a favor del diálogo con los gremios -dijo que el gobierno provincial quiere «una reunión rápido» con los dirigentes para solucionar el conflicto-, aunque criticó «los paros sistemáticos» de los educadores. Si bien el escenario bonaerense es el más complicado en materia de huelgas, en rigor hay más de una decena de provincias azotadas por paros, y en las cuales los mandatarios advierten que no hay recursos para solventar nuevos incrementos. Por caso, ayer protagonizaron medidas de fuerza los maestros de Formosa y Chubut, mientras que planean vaciar las aulas la semana entrante sus pares de Catamarca, Entre Ríos y Santa Fe. El lote podría incluir en breve además, de no mediar buenos resultados en las negociaciones, a Mendoza, Río Negro, Chaco, Jujuy y La Rioja, entre otros distritos.
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