29 de abril 2005 - 00:00
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Durante el año pasado, comenzaron ya los reclamos del gremio, a través de cartas enviadas a la cámara que agrupa al sector -CAPIP-, léase Cámara Patagónica de la Industria Pesquera. Es que este gremio, sin peso aparente, tiene en jaque con sus medidas de fuerza a uno de los principales puertos de gran calado de la República Argentina -Puerto Alte. Storni- y amenaza con movilizar y paralizar a todos los gremios que agrupan hoy la CGT y CTA en la provincia. Pasó el verano entre conversaciones y amagos de huelga, hasta que en este abril, la situación tuvo eclosión y las medidas de fuerza se hicieron presentes. Ese día, un paro con cortes de rutas; y al día siguiente, la solidaridad del SUPA, gremio que nuclea a los estibadores, paralizaron el puerto. Ese mismo día ALUAR, que se dijo perjudicada, apeló a la Justicia con un recurso de amparo. Los trabajadores -que aclararon no ser desocupados, ni piqueteros- casi son reprimidos la semana pasada, cuando cortaban la Ruta 1 que bordea el puerto -ruta del puerto-, pero una gestión del intendente Carlos Eliseche y del mismísimo gobernador Mario Das Neves logró frenar lo que pudo terminar en desastre, dado que se encontraban en el lugar casi dos mil personas de todas las fuerzas vivas de la ciudad. Hubo dos audiencias de conciliación decretadas por la Justicia provincial con sede en Madryn, pero no hubo acuerdo, por la intransigencia de la cámara y los gremialistas que reclaman un aumento de 100% en la remuneración que perciben actualmente por hora ($ 3), más 20% por zona desfavorable y los 150 pesos que brindó ya el gobierno incorporados al sueldo.
-CAPIP- se reunió en varias oportunidades sin llegar a un acuerdo dado que ellos tienen en su seno serias divergencias y no logran aunar un criterio en común. Este lunes, se llevó a cabo un paro con movilización en toda la ciudad, con el apoyo de la CGT y la CTA locales, con movilización desde la ciudad hasta el puerto pesquero. El martes hubo una reunión extraoficial en un conocido hotel de la zona donde representantes del Ministerio de Trabajo, gremios y cámara empresaria intentaron llegar a un acuerdo que frenara las medidas de fuerza, pero también fracasó.
Ayer, Mario Ordiales -titular de CAPIP y dueño de la pesquera Harenguis, quien demostró querer encontrar una solución en estos días, perdió la votación en su cámara con contundencia, y no hubo posibilidad de negociación alguna con los gremios. Además, esa cámara pidió intervención al Ministerio de Trabajo de la Nación y, a raíz de eso, también la Federación de Trabajadores de la Industria de la Alimentación debió expedirse, pero luego de reunirse con ellos a través de su letrado, el Dr. Matarrese. En el Ministerio de Trabajo, ayer, se pasó a un cuarto intermedio y se pidió que el lunes se reúnan en ese mismo ministerio todos los gremios que ellos agrupan, si como pide Ordiales se reabre la paritaria en el nivel general. De no ser así -dijeron- terminarán apoyando las posturas del gremio que lidera Luis Núñez -STIA-, y avalando sus medidas de fuerza, que aún en el día de ayer continuaban, aunque atenuadas.
Tiene las tez morena y la mirada penetrante. Habla rápido y gesticula todo el tiempo. Tiene un discurso de barricada y critica a los que se llevan, dice, nuestra riqueza pesquera y triplican su ganancia. Habló con este diario y dijo: «No vamos a retroceder, no nos vamos a volver con las manos vacías». «Piensan que nos van a desgastar pero será al revés, vamos a tener la solidaridad de todos los compañeros de los demás gremios y vamos a ir al paro general si es necesario.» Luego agregó: «Ya no podemos retroceder, nuestros salarios son los peores de la actividad en todo el mundo; pagan en pesos, venden en euros, y no nos dan el aumento; seguiremos adelante con el reclamo de lo que consideramos justo».




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