Las irreconciliables diferencias entre ambas instituciones alcanzaron ayer un punto de inflexión, luego de que el funcionario provincial acusara al religioso de «transformar su misión pastoral en activismo político» y quedó en medio de una polémica con la Comunidad Diocesana de Río Gallegos que expresó su «más enérgico repudio» a esas declaraciones. «El obispo está transformando su misión pastoral en un activismo político. Sus aseveraciones no responden a la realidad», afirmó Varizat y subrayó: «Romanín responde claramente a intereses políticos que no sabemos quiénes los marcan». La frase de Varizat gatilló una declaración de la Comunidad Diocesana de Río Gallegos, que expresó -según publicó la agencia católica AICA- «su más enérgico repudio ante las declaraciones vertidas» por Varizat, en un documento firmado por el vicario general, presbítero Carlos Angel. Por su parte, Romanín contraatacó a Varizat poniendo a la diócesis en «profundo e intenso» estado de oración, a fin de rezar por «la Patria, los gobernantes, las familias y por todos y cada uno». «Quiero acercarme a cada uno de ustedes con el deseo de seguir dando pasos de acompañamiento fraterno, de necesaria reconciliación y
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