El temblor sacudió también las regiones chilenas de Santiago y Valparaíso, sin causar víctimas o daños materiales debido a que allí alcanzó una intensidad de dos grados de la escala internacional de Mercalli, de uno a doce. Los primeros registros del sismo de organismos especializados indicaron que tuvo características similares al temblor del 26 de enero de 1985 en cuanto a intensidad, de 5 a 6 grados en la escala Mercalli, y también diferencias respecto de la profundidad del epicentro. Domingo Mateo, titular de Defensa Civil, indicó que «el de 1985 tuvo epicentro a 6.500 metros de profundidad y se localizó causando daños puntuales en Villa Hipódromo, Godoy Cruz». El fenómeno se sintió también en las provincias de San Juan, La Rioja y Córdoba sin que se reportaran víctimas, aunque sí daños materiales menores y heridos leves. El sismo se registró minutos después de las 11 en la localidad de Barranca, situada a 35 kilómetros de la capital de Mendoza, con una intensidad de 5,7 grados de la escala Richter. El gobernador mendocino Julio Cobos calificó al sismo como considerable porque «se sintió en toda Mendoza». El mandatario evaluó que por fortuna el movimiento fue leve, ya que el sismo «no sólo se mide por la magnitud, sino por la franja horario que cubre». Si bien el episodio fue de regular intensidad, causó pánico a los pobladores, sólo hubo heridos leves entre personas que huían presurosas de edificios y se reportaron algunos daños materiales, especialmente en distintos puntos de la provincia de Mendoza. En una mano de la Ruta 7, que une la Argentina con Chile, se produjeron derrumbes, como consecuencia de desprendimientos de tierras, al igual que en varios caminos zonales. En tanto, de acuerdo con el sitio Cuyonoticias, el temblor fue sentido con fuerza en Luján de Cuyo, donde se rompieron algunos vidrios de la sucursal local del Banco Nación, mientras que se produjeron varias grietas, desprendimientos de mampostería y la caída de una imagen en la iglesia principal. Mientras se interrumpió el servicio eléctrico y de telefonía por algunos minutos, en la capital mendocina se vivieron momentos de pánico en distintos puntos de la ciudad, como en un supermercado situado en la quinta sección, en el que los clientes huyeron «en estampida, gritando y abandonando todo», según explicó un vecino.
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