Buenos Aires - La crisis de inseguridad generó ayer el primer cruce entre el ex gobernador Felipe Solá y su sucesor, Daniel Scioli, a quien el ex mandatario acusó de «no tener un plan» porque «reemplazó a toda la gente» que venía trabajando en el tema con el ex ministro León Arslanian. «Se habló mucho sobre la seguridad durante la campaña y no hay un plan. Como no hay un plan, no hay un objetivo concreto», advirtió en declaraciones a radio «Mitre». «No hay un plan porque se reemplazó a toda la gente de León Arslanian, y se modificó la política en algunos aspectos», amplió. Solá, quien ahora es diputado por el Frente para la Victoria y gobernó la provincia durante 6 años, admitió, sin embargo, que la administración Scioli «pone mucha fuerza y energía en el tema». Más tarde, aunque sin referirse directamente a su antecesor, Scioli respondió: «A mí no me votaron para que les dé la espalda a los problemas; me gusta ponerles el pecho y la cara a los problemas y estoy para trabajar al lado de ustedes para solucionar las cosas». Reafirmó su «compromiso» con el tema, y volvió a pedir «ayuda» a los vecinos, denunciando hechos delictivos al teléfono «911». La reacción de Scioli tuvo lugar tras dejar inaugurada una escuela en el partido de Quilmes, junto al intendente Francisco «Barba» Gutiérrez. El contrapunto entre el legislador kirchnerista y el actual gobernador es el primero que tiene lugar tras la llegada de Scioli al despacho de La Plata. En la previa, el ex vicepresidente había criticado duramente a la gestión de Solá por la delicada situación financiera y el endeudamiento de la provincia. Ahora, si bien es cierto que en estos tres meses de gobierno de Scioli no parecería haber un plan concreto contra la delincuencia, tampoco resulta verosímil aceptar que durante el paso de Arslanian por Seguridad la provincia evidenció un retroceso mágico en el tema de la inseguridad.
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Ayer, Solá -recluido en la presidencia de la Comisión de Ciencia y Técnica de la Cámara baja- apuntó en forma directa contra Stornelli, sin hacer mención explícita a Scioli. Lo acusó de «tener bajo perfil» porque es «un hombre que no sale a opinar», y consideró que por ese motivo «si el gobernador sale a opinar, yo también tendría que salir a opinar en un tema complicado como la seguridad». Finalmente, apuntó que hay que buscar «una forma de encarar la problemática» de la inseguridad. El ex gobernador esperó con paciencia el tiempo de gracia de noventa días que suele darse a cada nueva gestión para salir a opinar sobre el tema más sensible de la administración provincial. Precisamente, la fragilidad política en el área de Seguridad se cobró, hace más de un mes, la primera víctima de la gestión Scioli con la salida del segundo de Stornelli, Martín López Perrando. Aunque el ministro aclaró que él mismo fue quien le solicitó la dimisión porque Perrando tenía problemas para adecuarse a «la línea de trabajo trazada por el gobernador», quedó flotando la idea de que la movida tuvo que ver con las demandas de seguridad insatisfechas en la provincia.