Por medio de un breve comunicado de prensa, la dirección de la francesa Suez -que también maneja Aguas Argentinas y Aguas de Córdoba- aseguró «no haber podido encontrar un acuerdo con la provincia respecto de la recomposición del contrato, y por los derechos que la asisten», por lo que «en el día de la fecha su directorio se ha visto obligado a declarar la rescisión contractual».
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Desde la administración provincial «rechazaron» tener culpa en la decisión de Aguas, según manifestó ayer el ministro de Obras y Servicios Públicos, Alberto Hammerly, y garantizaron «la prestación del servicio.
El escrito de la empesa solicita a la provincia «la recepción provisoria de los bienes y el servicio en un plazo máximo de 90 días».
El comunicado indica además que el objetivo de Aguas de Santa Fe y sus accionistas «es seguir las tratativas con la provincia para coordinar una salida ordenada que garantice la continuidad y calidad de los servicios». De este modo, la empresa pone en blanco sobre negro su postura, luego de la controversia que se había iniciado durante la semana pasada, cuando el propio Obeid no descartara que el servicio continúe siendo prestado por Suez. Ayer por la noche, tras recibir el comunicado, el gobernador y Hammerly analizaban el futuro de Aguas de Santa Fe, que se manejará por medio del Ente Regulador de Servicios Sanitarios (ENRESS).
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