14 de abril 2005 - 00:00

Temen represalias en penal de Coronda

Fuentes del Servicio Penitenciario provincial informaron que todas las actividades del penal, entre ellas, las laborales y religiosas, permanecerán interrumpidas hasta mañana para todos los reclusos, con el objeto de que no haya cruces que originen nuevas peleas. Los voceros explicaron que particularmente el pabellón siete, donde se alojan 100 detenidos oriundos de Santa Fe, permanecía completamente cerrado y vigilado, al punto que los reclusos no pueden siquiera almorzar en el comedor, sino que deben hacerlo en sus propias celdas, aislados del resto de la población, «engomados», como se dice en la jerga carcelaria. Las autoridades dispusieron también que ningún recluso reciba visitas por lo menos hasta el domingo, para evitar enfrentamientos entre sus propios familiares.
Ayer, las autoridades de ese penal santafesino situado a 45 kilómetros de la capital provincial y el director del Servicio Penitenciario provincial,
Fernando Rosúa, se reunieron para delinear un plan que permita volver a poner en funcionamiento la cárcel.
El ministro de Gobierno provincial,
Roberto Rosúa, aseguró que se encuentra en estudio un proyecto para dividir en dos la cárcel de Coronda mediante la construcción de un muro, con la intención de separar los sectores donde se alojan los reclusos del norte y del sur de la provincia.
El episodio se inició la noche del lunes, cuando presos oriundos de Santa Fe iniciaron una «cacería humana» contra los de Rosario para vengar el asesinato de un compañero, el santafesino Eduardo Verón, sindicado como uno de los «jefes» de la cárcel, atacado el domingo último, cuando fue trasladado de pabellón. Para concretar la venganza, los presos santafesinos «armaron» un motín en el que tomaron como rehenes a dos guardacárceles y durante el cual asesinaron a 13 reclusos rosarinos e hirieron gravemente a otros cinco.

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