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La Federación Empresaria Hotelera Gastronómica de la República Argentina (FEHGRA) apoya el nuevo Programa Nacional de Uso Racional y Eficiente de la Energía, que el gobierno pone en marcha y que incluye un mayor aprovechamiento de la luz solar en los meses estivales y una serie de iniciativas de corto y mediano plazo que tienen al sector público como principal protagonista. Pero, además de adherir al plan oficial, la Federación asumió un rol activo y responsable al elaborar el «Manual de Uso Racional de Energía para establecimientos Hoteleros y Gastronómicos de la República Argentina». Su objetivo es favorecer el ahorro de energía por medio de la modificación de hábitos de consumo, e impulsar la utilización de equipos que brinden mayor eficiencia energética y bajo consumo para igual prestación, entre otras acciones. Oscar Ghezzi, presidente de la entidad empresaria, indica: «Después de observar experiencias internacionales de instituciones similares a la nuestra, decidimos asignar recursos y convocar a especialistas de reconocida trayectoria con el objetivo de generar un programa de acción para reducir el consumo. Elaboramos una guía de comportamientos éticos y consejos sencillos para, por ejemplo, calefaccionar y refrigerar edificios de forma racional y económica, y concienciar al personal, huéspedes y clientes. Los problemas energéticos afectan al mundo entero y todos tenemos que colaborar para reducir el consumo y no agudizar las ya complicadas cuestiones microambientales». El trabajo fue distribuido a las 62 filiales hoteleras gastronómicas que posee FEHGRA en todo el país -representa a 33.000 establecimientos gastronómicos y 7.000 hoteles- y, el miércoles próximo, será puesto a disposición de la Cámara Argentina de Turismo (CAT).
En el estudio elaborado por FEHGRA se explica que, hasta hace algún tiempo, la energía era un instrumento al servicio del desarrollo y ligado al confort. El aumento de consumo energético significaba un incremento de bienestar, y por tanto, cuanto mayor era la producción y consumo energético mayor sería la calidad de vida de la sociedad. Ahora, muy por el contrario, las sociedades han aprendido que se debe también disponer de un entorno saludable, y por ello se debe tratar de minimizar al máximo las consecuencias medioambientales que acarrean una gran producción energética con fuentes convencionales. En este nuevo escenario se suele avanzar en dos caminos convergentes. Uno es el uso racional de la energía que, sin resignar confort, minimice el consumo en cada etapa, desarrollando sistemas que favorezcan su ahorro a través de una mayor eficiencia en su gerenciamiento, en los materiales de construcción, habitabilidad, procesos, etc. al mismo tiempo que se aplican sistemas de limitación del consumo mediante automatización, e incluso se buscan fórmulas de aprovechamiento energético mediante sistemas de cogeneración, de modo que la energía desprendida en los procesos de transformación sea reutilizada, evitando así un nuevo gasto de producción. A la vez, se estudian, desarrollan y se comenzaron a utilizar métodos no convencionales de producción, que limitan a un mínimo tanto las emisiones que producen el efecto invernadero como la afectación general al medio ambiente, abogando por una diversificación de las fuentes de energía, de modo que sea posible lograr un autoabastecimiento mediante sistemas productivos endógenos. Así, se logra minimizar los costos ambientales, manteniendo niveles de bienestar, reduciendo en parte la contaminación y cumpliendo con acuerdos internacionales de conservación del entorno.
Importancia
La energía es un bien cada vez más importante y costoso. El Protocolo de Kioto -el instrumento destinado a luchar contra el cambio climático- exige a los países industrializados a usar racionalmente la energía y a desarrollar la utilización de fuentes energéticas renovables para limitar el consumo de combustibles fósiles y reducir las emisiones contaminantes en la atmósfera, la mayoría de las cuales provocan el peligroso efecto invernadero. En este contexto, se elaboró El Manual de Uso Racional de Energía, especie de guía de comportamientos éticos y consejos sencillos para calefaccionar y refrigerar edificios de forma racional y económica. También propone la correcta elección y utilización racional de los electrodomésticos, así como la selección y mejor utilización de la energía eléctrica para iluminar, y ofrece conceptos básicos a tener en cuenta en etapas de construcción o remodelación de los establecimientos. Entre otras medidas se propone controlar periódicamente que todas las ventanas, puertas y persianas estén bien ajustadas para que no se produzcan corrientes de aire; pensar seriamente en la instalación de doble cristal; instalar toldos en las ventanas orientadas al Este y al Oeste para eliminar en verano la radiación solar, con lo que disminuirán las necesidades de climatización; aislar paredes y techos para proteger tanto del frío como del calor y de los ruidos; ventilar las habitaciones durante sólo 15 minutos y luego cerrar las ventanas para ahorrar refrigeración o calor; comprar electrodomésticos de bajo consumo en agua y electricidad; instalar restrictores de flujo para ducha e inodoro para ahorrar agua, cuyo bombeo, purificación y transporte consume energía; mantener en óptimas condiciones los sistemas de iluminación, refrigeración, ventilación y motores para evitar una disminución en su eficiencia; automatizar el horario de encendido y apagado de las luces en parques, jardines, vidrieras, etc. También se propone capacitar e implementar formas de involucrar al personal y al cliente en planes de ahorro y manejo eficiente de la energía.
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