La elección de un auto ya no pasa solamente por comparar marcas, diseños o prestaciones. En Argentina, cada vez hay más opciones de motorización, con modelos eléctricos, híbridos y tradicionales que conviven en los concesionarios. Durante el primer semestre de 2026, los patentamientos de autos eléctricos crecieron 860% interanual y los híbridos aumentaron 315%, según datos relevados por la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (ACARA). Es decir, que estamos en condiciones de afirmar que este tipo de vehículos dejó de ser una rareza en las calles argentinas.
Auto eléctrico vs. a combustión: cómo saber cual me conviene y cuáles son las particularidades de cada uno
La oferta de modelos con nuevas motorizaciones crece en Argentina, pero la elección depende del uso diario, los costos y la infraestructura disponible.
-
¿Es necesario salir del auto al cargar nafta? Qué recomiendan hacer
-
La Ciudad habilitó la prueba piloto para la circulación de vehículos autónomos y drones de servicio
El mercado argentino incorporó más modelos eléctricos mientras avanza la instalación de puntos de carga en distintas ciudades.
A la hora de decidir, el precio es apenas uno de los puntos a mirar. El consumo, el mantenimiento, la autonomía y la posibilidad de cargar la batería pueden cambiar por completo la experiencia de uso. Para alguien que se mueve principalmente por ciudad, la conveniencia puede ser distinta a la de un conductor que hace viajes largos todas las semanas.
Auto a nafta: el clásico de toda la vida
Los vehículos con motor de combustión siguen siendo la opción más común en Argentina y tienen una ventaja enorme: su infraestructura de abastecimiento está en todo el país. Para quien hace viajes largos, se mueve entre distintas ciudades o vive en una zona con pocos puntos de carga, cargar nafta en una estación de servicio es mucho más fácil que encontrar un cargador.
También está la cuestión del tiempo. Cargar nafta es rápido, mientras que cargar un auto eléctrico depende de la potencia del cargador y de la capacidad de la batería. La diferencia se vuelve más importante en viajes largos, donde las paradas forman parte del recorrido. Por otro lado, el mantenimiento es distinto. Un auto a nafta tiene motor, caja, sistema de escape, aceite, filtros y muchas piezas que requieren controles frecuentes.
Auto eléctrico: un nuevo fenómeno que cada vez se instala más en las calles
Los eléctricos funcionan con un motor alimentado por una batería. No usan nafta ni requieren cambios de aceite, y tienen una mecánica más sencilla que un auto convencional. En Argentina, su presencia viene creciendo con fuerza. El dato de patentamientos del primer semestre muestra el salto que tuvo el segmento, aunque la infraestructura todavía representa una de sus principales limitaciones. En julio se estimaron unos 260 puntos de carga en el país. De todos esos, apenas el 15% son de carga rápida.
Otro punto es el mantenimiento. Al tener menos piezas, estos vehículos requieren menos intervenciones mecánicas tradicionales. Hay que prestarle atención más que nada a la batería, el componente central. Su capacidad se degrada con el uso y el paso del tiempo, aunque la velocidad de esa degradación depende de la tecnología y de los hábitos de carga.
El precio inicial puede ser otro gran obstáculo. Si bien el régimen de importación con arancel 0% busca favorecer el ingreso de modelos eléctricos cuyo valor FOB no supere los USD 16.000, el precio final de un auto en el mercado argentino también incluye otros costos. Actualmente, un auto 100% eléctrico 0km cuesta desde unos USD 16.900 (aproximadamente $25,5 millones de pesos) para los modelos más económicos.
¿Si tengo un auto a nafta, me conviene cambiar a uno eléctrico?
Para alguien que usa el auto principalmente en ciudad, recorre pocos kilómetros por día y tiene dónde cargarlo, el cambio puede tener más sentido. La situación cambia para quienes hacen viajes frecuentes por rutas nacionales. La red de carga argentina todavía es limitada frente a la infraestructura de estaciones de servicio y, además, los tiempos necesarios para recuperar autonomía son mayores.
También hay que considerar la patente y los beneficios fiscales. En la Ciudad de Buenos Aires, por ejemplo, los vehículos eléctricos tienen una exención del 100% del impuesto a las patentes, mientras que los híbridos tienen un esquema de beneficios progresivos. Para 2026, la valuación fiscal de referencia para el régimen de híbridos se actualizó a $91.150.000.
Auto eléctrico vs. a combustión: la comparación definitiva
La elección entre un auto eléctrico y uno a combustión depende, sobre todo, del uso que se le vaya a dar. Para una persona que se mueve principalmente por ciudad, recorre distancias cortas y tiene donde cargar el auto, un eléctrico puede ofrecer una experiencia más práctica. La posibilidad de cargar durante la noche y salir al otro día con la batería completa evita depender de una estación de servicio para los desplazamientos habituales.
En los autos a nafta, la principal ventaja sigue siendo la infraestructura. Argentina cuenta con una amplia red de estaciones de servicio. Para quienes hacen viajes largos con frecuencia, esto permite planificar las paradas con mayor facilidad y recuperar autonomía en pocos minutos. En un eléctrico, el recorrido tiene que contemplar la ubicación y disponibilidad de los cargadores.
La diferencia está menos en cuál tecnología es mejor y más en cuál se adapta a la rutina y posibilidades de cada conductor. El precio inicial, los kilómetros recorridos, el acceso a la carga, el mantenimiento, la autonomía y el tiempo previsto de uso son los factores que deberían pesar antes de tomar la decisión.
- Temas
- Autos
- Autos eléctricos







