17 de marzo 2001 - 00:00

Aftosa: culpan al gobierno por descuidar el status

Aftosa: culpan al gobierno por descuidar el status
El traspaso de un mando, de un gobierno a otro, significa la entrega de un conjunto de acciones políticas y de otros emprendimientos que no se han plasmado en su totalidad. A esto se lo califica comúnmente como la herencia recibida. Sin hilar fino sobre qué temas van a ser los que el actual gobierno considerará prioritarios, me referiré al proceder que podríamos esperar como argentinos, y que deberían tener quienes dirigen el país actualmente sobre los logros de la gestión que los precedió.

Durante más de 30 años la ganadería argentina sufrió los efectos de un flagelo como el de la fiebre aftosa, que limitó su crecimiento y la marginó de muchos mercados internacionales.
El presidente Fernando de la Rúa, fue consciente o estuvo adecuadamente asesorado de la importancia que tiene que junto con el mando también se le entregaba una Argentina, con «comprobada inactividad viral en todo el territorio nacional durante los últimos años». Esto debió ser considerado sin lugar a dudas como una parte valiosa de la herencia. Tan cierto son estos hechos, que a poco de asumir le fue posible anunciar el nuevo status de «País libre de aftosa sin vacunación», al que fue ascendida nuestra ganadería. El actual gobierno nacional recibió un fruto, que más allá de considerarlo un éxito del gobierno anterior, debió ser considerado producto del perseverante y sólido trabajo, que durante más de treinta años, realizaron hombres y mujeres de nuestro campo, y no permitir que el desconocimiento o la inoperancia lo arrojen por la borda en sólo 6 meses. Hubiese sido más importante el cuidado de las fronteras, por donde finalmente se introdujo el virus que hacer marketing político, o invenciones publicitarias hablando de la calidad de nuestras carnes, algo que en el mundo es vastamente conocido.

El gobierno debió atesorar ese logro, en homenaje a quienes dedicaron toda una vida para conseguirlo. Esta sí, es sin dudas una herencia que deberíamos haber conservado, y lo es porque nuestro país -productor agropecuario por excelencia-no debía perder la oportunidad del ingreso de divisas genuinas en el momento de la más grave recesión que ha conocido nuestra Nación.

Como hombre del interior, conocedor del estado en que se encuentran nuestras economías regionales y del sacrificio que significó, sé que no podemos «llorar sobre la leche derramada», y sí encontrar soluciones urgentes al problema de la aftosa en la Argentina. Por el bien de todos debemos decirle al gobierno nacional que está en deuda con el campo argentino, que no vuelva a «dormirse en los laureles», que no espere que los países vecinos controlen las fronteras, o lo que es más grave dejarlas en manos de mezquinos intereses comerciales que no conocen de cuestiones de Estado. Por el contrario, la solución debe partir de nosotros porque ése va a ser el mejor marketing para nuestras carnes en el mundo.