Fernando Manfredi: "El productor argentino está acostumbrado a que le modifiquen las reglas"

Campo

El directivo define a la compañía como "una empresa de servicios para que el productor pueda generar mayor rentabilidad de forma sustentable".

Amauta comenzó a operar en 2015 y hoy emplea a más de 50 personas de perfil técnico que en su mayoría trabajan todos los días en el campo. Se define como una empresa de servicios, para que el productor pueda generar mayor rentabilidad de forma sustentable. Actualmente opera en nuestro país pero también lo hace en Uruguay, Chile y en poco tiempo comenzará a hacerlo en Paraguay. En Argentina acaba de finalizar la sexta campaña agrícola. Ámbito conversó con Fernando Manfredi, director en Amauta Agro.

Periodista: ¿Cómo y cuándo nace Amauta?

Fernando Manfredi: La empresa surge dentro de la comercializadora de granos FYO, que buscaba competir en un mercado de grandes traders a partir del conocimiento del negocio. En 2011 empezamos a trabajar insumos especiales que traíamos del exterior y los adaptamos a la cultura y los suelos de Argentina. Nosotros buscamos diferenciarnos a través del conocimiento para subir unos escalones en lo que se estaba haciendo desde el lado de la producción. En 2015, luego de mucho aprendizaje entendimos que necesitábamos separarnos de la compañía madre, porque ellos eran expertos en comercialización y nosotros queríamos crear una empresa como expertos en nutrición vegetal.

P.: ¿Qué diferencias tiene Amauta frente a otras empresas de nutrición?

F.M.: Nos dedicamos a la nutrición vegetal y dentro de la fertilización, sólo trabajamos productos especiales, que tengan en su formulación y desarrollo tecnologías que le permitan al productor la posibilidad de hacer una agricultura más sustentable. Trabajamos con productos que puedan acompañar las necesidades que tienen el cultivo para potenciar lo que genéticamente ya tiene la semilla. Hay muchas compañías que innovaron en la genética de semillas y aumentaron el potencial fuertemente. Por eso cuando hablamos a nuestros clientes, les contamos que una semilla de maíz tiene un potencial de 20,000 kilos y el promedio aquí son 7.000. Se pierde mucho y eso se puede hacer mejor, es decir que no tenemos que aumentar hectáreas para producir mas sino que se puede lograr más rendimiento con una mejora en la nutrición de los cultivos.

P.: ¿Cómo es el modelo de negocio?

F.M.: Trabajamos con una paleta de productos especiales que acompañan esta lógica. El NAP es muy bueno y sirve en una rotación o ciclo del cultivo, pero hay productos que son mejores en su formulación. Nosotros tenemos un fósforo (P) que ademas de nitrógeno (N)( y azufre (A), tiene zinc, aminoácidos y nutrientes quelatados. Todas esas mejoras en la formulación que hace la industria para tener productos que sean mejores, los tratamos de adoptar y de llevar a los planteos productivos.

P.: ¿Es accesible para quienes producen adoptar este tipo de tecnologías?

F.M.: Por la coyuntura de la Argentina, se hace mas difícil adoptar algunas tecnologías que en el mundo tienen mayor presencia. En Europa hay limitaciones muy grandes en cuanto a la cantidad de nitrógeno o de fósforo que se aplica a un cultivo. Eso que esta desarrollado en otras latitudes, nosotros lo traemos porque vemos que genera un cambio positivo, por eso el slogan de Amauta es “evolucionar la agricultura”. Creemos que interactuando entre lo que nosotros podemos generar y lo que los productores pueden aportar de sus vivencias y la historia en su lote, de esa interacción puede surgir una gran evolución en la agricultura que hacemos.

Un cultivo con los planteos nutricionales que proponemos rinden entre un 5% y 7% más por hectárea. Esto no es sustancialmente más caro que hacer una fertilización tradicional. No es representativo en la inversión y se puede recuperar.

P.: ¿Qué limitantes ven para que el productor invierta mas en su lote?

F.M.: El productor argentino esta acostumbrado a que le modifiquen las reglas constantemente. De todas maneras, hay productores que hacen muy bien las cosas más allá de la coyuntura. Al productor le es difícil eso porque cuando hay un año muy bueno tiende a ahorrar lo máximo posible para cuando el año sea muy malo. Esto en otros lugares del mundo no ocurre y allí el productor puede armar planteos más importantes que los que se generan aquí. No hay una construcción a largo plazo, vivimos tomando decisiones en medio de la coyuntura y eso es errado porque se pierde el foco de otras cosas importantes.

P.: ¿Qué expectativas tiene para el sector hacia 2023?

F.M.: Este año esta terminando muy complicado para el sector. Venimos de 3 años Niña consecutivos, la producción de trigo cayó y el resto de la campaña no esta fácil. Hoy hablas con distintos distribuidores que tienen depósitos y están todos colápsalos de producto, porque no se esta sembrado nada. Tratamos de tener una mirada positiva y esperamos que se siembre la mayor cantidad de hectáreas posibles. Va a ser muy complejo el año próximo, porque no se puede hablar de incorporar tecnología cuando no se sabe si se va a sembrar. Sin agua no hay cosas mágicas.

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