Desde principios de la década de los noventa, la Argentina ha venido creciendo fuertemente en la producción de alimentos orgánicos. Movidos por una incesante demanda internacional, con consumidores requiriendo productos cada vez más sanos, seguros y originados en sistemas de producción más amigables con el medio ambiente, los productores argentinos reaccionaron y aprovecharon este importante nicho de mercado, saliendo al mundo a ofrecer «alimentos orgánicos argentinos».
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El Estado argentino tuvo una gran cuota de apoyo para que este movimiento tenga el éxito actual, al establecer un marco normativo de nivel internacional, como así también por el apoyo otorgado para la promoción comercial de los productos en el exterior.
Desde 1992, el ex IASVAV y hoy el SENASA, han venido dictando normas específicas y obligatorios, para todos aquellos seguidores de la actividad, culminando con la sanción de la Ley 25.127 de Producción Orgánica en 1999. A su vez, la Fundación ExportAr viene apoyando al sector, organizando pabellones argentinos en las distintas ferias que se organizan anualmente en distintas partes del mundo, lo que sin duda ha colaborado en el incremento de nuestra presencia internacional y en el mayor volumen de comercio.
Pocos sectores en el país pueden mostrar el dinamismo que tuvieron los «orgánicos» en los últimos años.
Las cifras hablan a las claras del potencial de la actividad. En 1992 la Argentina contaba con 100.000 hectáreas y hoy esa cifra llega a casi 3.000.000 bajo certificación orgánica y mien-tras que en 1995 el país exportaba u$s 2.000.000, hoy exporta u$s 30.000.000. Las cifras son elocuentes y no hacen más que ratificar hacia qué tipo de sectores se debería especializar el país. Las ventajas naturales de la Argentina junto al reconocimiento internacional, juegan un rol muy importante para posicionar a la región como oferente de alimentos más sanos, con más sabor y de calidad.
El hecho que un ex candidato a presidente de la Nación, haya escrito en sus «Bases para un Modelo Argentino de Desarrollo», que la Argentina debe exportar alimentos de «calidad orgánica», reafirman esta posición y ratifica que los alimentos orgánicos han pasado la barrera de lo meramente filosófico, para comenzar a formar parte de la estrategia país.
Mientras el país debate diariamente acerca del riesgo-país, el default, la dolarización y el déficit cero, el sector orgánico argentino debate cómo seguir creciendo, cómo agregar valor a la producción, cómo exportar más, en qué feria participar, cómo ganar mercados, etc., contrastando con una realidad interna agobiante. Quizás y gracias a que 85% de la producción se exporta, la mayoría de los participantes en el sector puede dedicar tiempo a resolver temas importantes de largo plazo y no urgentes de plazo perentorio.
Si bien para esta coyuntura, la casi nula vinculación del sector con el mercado local, pueda verse como una ventaja, el desarrollo del mismo es una asignatura pendiente y debería estar en la «agenda orgánica» como una de sus principales prioridades.
El desarrollo del mercado local, no sólo ayudará a que pequeños productores puedan incrementar su nivel de ingresos, sino que también actuará como mercado alternativo, induciendo a una alimentación más saludable para todos los ciudadanos.
La entrada de grandes industrias alimenticias argentinas como proveedoras de alimentos orgánicos, fortalecerá la imagen del sector y al mismo tiempo ayudará a crear el mercado. Los grandes supermercados europeos, importantes marcas en el exterior ya fijaron metas de market share de los alimentos orgánicos tanto en las góndolas como en las líneas de producción. Esto marca la tendencia mundial e invita a pensar acerca de la posibilidad que también se desarrolle en la Argentina.
Como parte de una estrategia de difusión y de la «agenda orgánica», la Cámara Argentina de Productores Orgánicos Argentinos - CAPOC, desarrollará el 18 del actual en la ciudad de Buenos Aires, un seminario de Marketing de Alimentos Orgánicos, en el cual consumidores y empresas tendrán la posibilidad de probar un almuerzo orgánico y escuchar importantes disertantes acerca de sistemas de certificación, trazabilidad, seguridad alimentaria, marketing, situación actual y futura, sistemas de financiamiento, experiencias de empresas y de supermercados.
El aumento del tamaño del mercado interno es una meta propuesta y toda acción dirigida a cumplirla debe ser bienvenida. El momento no ayuda, los productores y la potencialidad sí.
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