El agregado agrícola ante Brasil, Miguel Campos, afirmó que se abre un contexto favorable para las exportaciones al país vecino, alentadas por la paridad cambiaria y el crecimiento sostenido que tuvo el vecino país, calculado por la CEPAL para este año entre 1,5 y 2 por ciento.
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Consideró que la incertidumbre que vive en este momento Brasil se debe a un clima preelectoral que se diluirá en los próximos meses -inclusive antes de octubre- y que se transmite a la economía, haciendo la salvedad que no es equiparable al problema que aqueja a la Argentina.
Evaluó Campos que en la medida en que en Brasil se disipe este cuadro, este país demandará de la Argentina productos de origen agroalimentario, y que en poco tiempo se podría reacomodar la balanza comercial entre ambos países a niveles similares a los que existían en 1999.
El crecimiento brasileño, en un contexto recesivo en América latina, es una «buena noticia» para la Argentina.
La sustitución del tipo de alimentos que consumen los brasileños pasará del uso del «poroto» a los «lácteos o cárnicos, o del arroz a la harina de trigo», viene de la mano de un mejoramiento de los estándares de vida en Brasil.
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