Chicago ya acusó el impacto del paro agropecuario de la Argentina con una fuerte suba en
sus cotizaciones. Se anticipa que una solución al conflicto del campo determinará bajas en
esa plaza internacional.
La suba del mercado granario en el último mes del año pasado, como en los primeros dos meses de éste, fue tan impresionante como la baja que tuvo lugar en los primeros 20 días de marzo. La corrección acaecida fue de tal magnitud que algunos analistas reconocidos, como Anne Frick, de Prudencial Bache, consignan que habrá que esperar meses, si no años, hasta lograr cotizaciones de soja en Chicago como las vistas a fines de febrero o a comienzos de marzo, de no mediar ningún episodio climático complicado en los Estados Unidos en el curso de esta temporada.
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De todos modos, la analista sostiene que el mercado de soja ha encontrado un nuevo piso sólido en el área de entre u$s 7 a u$s 8 el bushel en Chicago (u$s 257 a u$s 294 por tonelada). Para lograr penetrar esta área, se requerirán al menos dos crecimientos consecutivos en los actuales niveles de existencias finales en los Estados Unidos.
La velocidad por liquidar posiciones por parte de los fondos de materias primas fue similar al proceso de compra de esos contratos, pocos meses atrás.
Otros especialistas no concuerdan con el punto de vista de Frick y sostienen que el mercado volverá a buscar los máximos históricos recientemente alcanzados, una vez concluida esta dura etapa de corrección. La renovada flojedad del dólar en los mercados internacionales en el curso de esta última semana vuelve a avalar esta teoría.
En el caso de la soja, la circunstancia de contar con la posibilidad de una mayor siembra de la oleaginosa en los Estados Unidos podría también presionar la plaza. Hubo varios episodios de inundaciones en algunos estados centrales de ese país que demorarán la siembra del maíz y que probablemente engrosen el área a dedicar con la oleaginosa en la próxima temporada, a punto de iniciarse. También el mundo asistirá en breve a una abultada cosecha de soja en el continente sudamericano, con rendimientos en la región un poco mejores que los esperados hacia fines del año anterior.
Desde los fundamentos propios del mercado, poco ha variado y la demanda continúa firme en general, aunque los compradores finales compran cautelosamente, pensando que la liquidación de posiciones especulativas en el mercado de Chicago tal vez no se haya completado del todo.
Paradoja
También se hablaba de alguna desaceleración en el ritmo de compras por parte de China, aunque esto sea tal vez un argumento para explicar la fuerte caída que el mercado tuvo algunos días atrás.
Paradójicamente, y en los primeros días de la semana, Chicago acusó el impacto del paro agropecuario de la Argentina con una fuerte suba en sus cotizaciones, que contrastó con las bajas acontecidas pocos días atrás. La virtual ausencia de la Argentina de los canales de exportación determinó cambios de origen en la mercadería adquirida por parte de los importadores, que ahora acudirán a las plazas de los Estados Unidos o de Brasil para abastecerse de materia prima. La cantidad de barcos programados y los que ya esperan ser cargados en los puertos de río arriba una vez superado el conflicto del campo es realmente muy abultada y complica la logística. Anticipamos que una solución al conflicto del campo determinará bajas en Chicago, algo que ya se insinuaba en la última sesión de Chicago de la semana.
El mercado internacional opera desde hace varios días en un clima de total inestabilidad, con constantes límites -de suba o de baja-que reflejan el alto grado de volatilidad que estas plazas han alcanzado.
Por esta razón, desde el 28 de este mes, Chicago opera con nuevos límites de suba y de baja. La soja pasó de un límite de u$s 18 por tonelada a u$s 26; y el maíz, de u$s 8 por tonelada a u$s 12. Los límites de trigo en las tres principales plazas norteamericanas ya habían sido modificados pocas semanas atrás.
En el ámbito local, los mercados siguieron sin operar. El MATBA migró su operatoria tradicional de piso a la electrónica en virtud de encontrarse cerradas las puertas de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, hasta nuevo aviso. La concertación de operaciones en los mercados de futuro argentinos es mínima; y la de negocios físicos, nula.
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