La nueva sanción del gobierno chino preocupó a las autoridades brasileñas, que temen que la imagen internacional de Brasil como proveedor de soja sea afectada.
Hasta ahora las firmas sancionadas habían realizado envíos desde el puerto de Rio Grande, en Rio Grando do Sul.
"El problema se ha extendido ahora al puerto de Santos con lo cual la señal es que hay un escape, una falla, en la fiscalización. Vamos a tener que hacer una inspección muy exhaustiva", dijo el secretario de Defensa Agropecuaria, Maçao Tadano.
El ministro de Agricultura, Roberto Rodrigues, afirmó que las autoridades chinas están dispuestas a reanudar las compras de soja brasileña "luego de que solucionemos este problema".
"Los chinos dijeron que tienen confianza en Brasil y que somos grande socios", sostuvo Rodrigues.
De acuerdo con Carlo Lovatelli, titular de la Asociación de las Industrias de Aceites Vegetales, Brasil ya tuvo un perjuicio de más de 250 millones de dólares con la devolución de las cargas de soja por parte de China.
"El problema es nuestro, por la falta de fiscalización, pero las autoridades chinas están aprovechando para renegociar los precios porque habían comprado cuando el precio era más alto que ahora", agregó Lovatelli.
China es el mayor mercado de la soja brasileña y consume 20 por ciento de las exportaciones de este país, que el año pasado sumaron 20 millones de toneladas.
Dejá tu comentario