Con la tierra no se especula financieramente; se produce
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La asociación de la renta del campo con el incremento del
precio de la tierra incorpora un concepto financiero y hace
olvidar que el fin primario es la producción, dice CARTEZ.
Nos preocupa que dentro de este reconocimiento del sector agropecuario en el proceso económico se involucren algunos índices con el claro objetivo de generar una opinión adversa. La asociación de la rentabilidad del campo con el incremento del precio de la tierra incorpora sólo un concepto financiero dentro del bien suelo, olvidándose de su función.
El productor no tiene el campo para venderlo, lo tiene para hacerlo producir, para vivir, para desarrollarse socialmente y sobre todo -por su forma de ser-para generar a través de sus tierras una dinámica económica en el lugar donde se desarrolla. Por eso lamentamos que constantemente el ministro de Economía, con sus mensajes, tienda a confundir a la comunidad, dando a entender que nuestro éxito perjudica al resto de la sociedad cuando, a la inversa, detrás del crecimiento de la producción primaria crece toda la cadena industrial y comercial vinculada al agro, que ocupa más de 40% de la mano de obra y genera más de 60% de las divisas provenientes del exterior. Pasamos de producir 16 qq de soja por hectárea a 28 qq. en menos de 10 años. De 60 kilogramos de grasa butirosa por hectárea a 200 kilogramos en el mismo período. Estamos produciendo prácticamente un litro de leche por día por habitante, medio kilo de carne por día por habitante y tres kilos de soja por día por habitante, por lo que es prioritario que el gobierno, en diálogo sincero con quienes somos los actores naturales del sector, establezca pautas que no generen desinversión, desaliento, distorsión y resolvamos los problemas que aquejan a todos los argentinos.



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