12 de febrero 2002 - 00:00

Dejan sin financiamiento los programas sociales del campo

Los pequeños productores minifundistas del país nucleados en el Programa Social Agropecuario (PSA) repudiaron el recorte de 78% del presupuesto para 2002 girado por la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación (SAGPyA).

Los ruralistas sostuvieron que la decisión gubernamental representó la respuesta de la «vieja política que castiga a un programa de asistencia productiva ajeno al clientelismo político y apoyado por el Banco Mundial (BM) por la transparencia con la que opera sus recursos».

El recorte fue realizado por la Secretaría de Hacienda que conduce Oscar Lamberto, asignando en el presupuesto nacional 2002 una partida para el PSA para gastos de funcionamiento de $ 1.800.000, cuando la SAGPyA -de la cual depende el programa-, pidió la misma asignación mínima de 8 millones aprobada para 2001, pero de la cual sólo recibieron al 31 de diciembre pasado $ 2.800.000.

El recorte fue también aplicado para los subsidios de inversión en bienes durables que reciben los productores a través del BM por el programa Proinder. En este caso, Agricultura requirió fondos por 16 millones y hacienda asignó $ 3.400.000 -«Nuestro funcionamiento depende de la combinación de estos dos recursos» (léase PSA y Proinder)-, por ende sin los fondos mínimos operativos deberá cerrarse el programa.

«Necesitamos los 24 millones anuales, ya que los recursos aprobados por el BM no tienen estructura propia y necesitan la del PSA. Somos un programa altamente eficiente en el que se comprobó que los beneficiarios reciben en forma directa 76% de los recursos, de los cuales los gastos de funcionamiento representan menos de 15%», indicaron los representantes regionales Ramón Ríos (NEA), Manuel Pizarro (NOA), Francisco González (Centro y Cuyo).

El PSA se aplica en 21 provincias desde 1993, beneficiando directamente a 45.000 familias (200.000 personas), 35% de los minifundistas del país. El apoyo llega a los productores a través de: asistencia técnica, aplicando la innovación tecnológica de las estaciones locales del Instituto Nacional de Tecnológica Agropecuaria (INTA); financiamiento, en forma de crédito con tasas anuales de 6 por ciento y capacitación para apoyo del mercadeo y colocación de productos.

«El PSA se nutre de la mano de obra familiar, evitando la migración a las grandes ciudades saturadas por la desocupación. Es un modelo que hoy debe ser extendido por la grave emergencia social y Duhalde, en vez de trasplantarlo a otras áreas, trabaja en su destrucción. Representamos la eficiencia y transparencia que la sociedad reclama con recursos mínimos, no debemos desaparecer», finalizaron.

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