29 de julio 2005 - 00:00

Desconocimiento: una sucesión de errores

Una vez más, por desconocimiento o torpeza se vuelve a recurrir a un mecanismo retrógrado y perverso como es el de las retenciones o impuestos a la exportación a productos alimenticios en la Argentina.

En esta oportunidad les toca a los lácteos, con la ilusión, producto del desconocimiento del sistema productivo, de que esta medida puede llegar a impactar en los precios al consumidor.

La experiencia indica que esto va a llevar excluyentemente a una situación que quienes conocemos el tema la hemos vivido en los últimos años:
el aumento de retenciones a la exportación va a hacer que a quienes son formadores de precios en la cadena de agroalimentos (en este caso los lácteos) esa disminución teórica en el ingreso por el producto exportable no les va a impactar, porque va a ser volcado hacia atrás, al eslabón tomador de precios, que es el productor, es decir una medida de este tipo, dicho en otras palabras, no se va a reflejar en los precios al consumidor, pero sí va a bajar los ingresos del productor que -como decimos- es tomador de precios y no puede, por una debilidad estructural y por ser un producto perecedero, fijar sus precios como las otras estructuras más organizadas.

Esto lleva a que el productor, al recibir menos ingresos, baje los niveles de producción y de compra de insumos y esto genera en el mediano plazo una caída de la producción que, como todo el mundo sabe, traerá aparejados una disminución de oferta y un aumento de precios de tipo estructural y no coyuntural como el que está ocurriendo en estos días.


En conclusión, una medida desacertada pensando impactar en los precios al consumidor termina bajando los niveles de producción, modificando las relaciones entre la oferta y la demanda, bajando los índices de captación de mano de obra y de trabajo y volviendo a impactar en una menor rentabilidad para un sector productivo que ha demostrado históricamente que es el que saca a la Argentina adelante.

Esperemos una pronta y precisa acción desde los gobiernos provinciales, particularmente los de la Región Centro, sumando en este caso a la provincia de Buenos Aires, para evitar este atropello y anticiparse a que el mismo error se traslade a pollos y carnes. Gobernadores y legisladores deben cuidar el patrimonio de sus comprovincianos y por ende del país.

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