21 de marzo 2005 - 00:00

Dicen en el campo...

José Mouliá
José Mouliá
... que, como si noexistieran suficientes problemas en el sector, nuevamente las autoridades de la Secretaría de Agricultura parecen más abocadas a su interna que al trabajo específico del área o, aunque sea, a tratar de arreglar mínimamente algunos de los múltiples temas pendientes. Así, en una nueva vuelta de tuerca de lo que ya se parece más a un culebrón venezolano que a lo que debería ser el desenvolvimiento de un área oficial, sobre fines de la semana pasada volvió a hacerse explícito el enfrentamiento entre el secretario Miguel Santiago Campos y el «hombre del presidente», el subsecretario Javier De Urquiza, que por unos meses se había tratado de mantener, al menos, entre las cuatro paredes de Agricultura, aunque nunca se detuvo desde que ese «equipo» asumió hace ya 22 meses. La novedad, ahora, es que el disenso alcanza también al que, hasta no hace mucho tiempo, era el principal aliado de Campos, o sea, el hombre del ministro Roberto Lavagna en esa cartera, el otro subsecretario, Claudio Sabsay. Aunque no se saben las razones de fondo, Campos parece lanzado a un reposicionamiento de su alicaída imagen y, en lugar de encararlo vía la mejora en la eficiencia de la cartera a su cargo (tarea que, para muchos, ya es casi imposible), parece haber elegido la de la «limpieza» de todos los que no provienen de su propio entorno, o la de los que le hacen alguna crítica.

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•... que lamentablementepara un área central del país, como es el sector agroindustrial, este tipo de internas -y la energía que consumen-, para lo único que sirven es para postergar más aún la resolución de cantidad de asuntos que siguen apilándose en los rincones. Sin aparente autoridad real y sin conducción, la principal ocupación hoy del personal de la SAGPyA parece centrarse en las alternativas del diferendo, muchas de las cuales ya se dirimen directamente en los pasillos a la vista de todo el mundo. Es que los enfrentamientos se multiplican geométricamente, en especial, tras la «irrupción» en escena de un nuevo « vocero» de los despidos, el asesor José Antonio Allende (Campos habría optado por la «autoprotección», delegando esa tarea en otro). Así, convertido el primer piso de la SAGPyA en un cuadrilátero de «kick boxing» o de «full contact», los primeros días en la función de Allende no habrían sido demasiado alentadores y, como aparentemente también sería de los que se « preserva para otra guerra», tuvo que demostrar, al menos, su habilidad en carrera de corta distancia, a fin de ponerse a salvaguarda en algún despacho del nuevo oficialismo. Lo peor es que la lista es larga. Al caso, ya bien conocido del entrerriano José Mouliá, al que directamente le «disolvieron» el área, se agregaron los de otros funcionarios de De Urquiza: José Amigo, que desempeñaba como coordinador forestal nacional, y el del empresario Mario Burgueño, que hasta el viernes era el representante de Agricultura en la Comisión de Trabajo Agrario en la cartera laboral. Pero no fueron los únicos casos.

Aprovechando la ausencia de Sabsay (de gira en uno de sus periódicos viajes al exterior), también le habrían pedido el alejamiento del cargo a su jefe de gabinete, Marcelo Ceijas, y peor aún (al menos a los efectos de evitar el enfrentamiento liso y llano), también habrían «invitado» a retirarse de sus funciones al empresario patagónico hiperkirchnerista Carlos Milisevic, aunque con estos dos últimos, la resolución definitiva aún no se tomó.

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... que, naturalmente en este contexto, hoy es difícil saber dónde está cada uno y cuáles son las alianzas. Lo que queda claro es que si Agricultura tuviera un peso real, como en la década pasada, esta situación sería inadmisible. De hecho, el caso ya llegó, al menos dos veces en los últimos 15 días, al mismo presidente Kirchner: este fin de semana lo habló con sus ministros Julio De Vido ( Planeamiento) y Aníbal Fernández (Interior), aprovechando el viaje de los tres a Puerto Deseado, y hace 15 días tuvo que instruir a Lavagna, ya que había recibido una carta firmada por 35 entidades, en adhesión a la permanencia de Mouliá en la cartera. Este mismo grupo, ahora aumentado a 51 cámaras regionales, esperan el informe de Economía, área a la que también le pedirían una audiencia si la respuesta no llega esta semana. «El país no es sólo soja y carne, y éste (Mouliá) era el único funcionario que entendía los problemas y se ocupaba de las cosas», señaló el vocero de los regionales. Otros afectados encaran acciones distintas que van desde las presentaciones judiciales por «calumnias e injurias» hasta los planteos de discriminación ante el INADI. Evidentemente, un panorama muy embarrado que difícilmente sirva para mejorar la imagen de nadie.

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•... que, a pesar del esfuerzo oficial por intentar darles peso a los acuerdos de precios firmados esta semana, casi nadie cree que su trascendencia vaya más allá de la «foto» para los medios. Más aún, cuando la firma se produjo en la devaluada Secretaría de Agricultura, y no en el propio Ministerio de Economía o, al menos, con la Secretaría de Comercio Interior. A pesar de todo, la que apareció particularmente alterada por su no participación en estas reuniones fue la cada vez más mediática secretaria de Defensa del Consumidor, Patricia Vaca Narvaja, que --aparentementesostendría que le correspondía a su área encarar los acuerdos. Casi tan hilarante como esto, fueron algunas de las afirmaciones escuchadas en la reunión llevada a cabo en la CGT, también por el tema precios e inflación donde, además, de Vaca Narvaja, participó el sindicalista del oficialismo, Hugo Moyano. Es que el hombre del « camión» desconocía (o, al menos, dijo desconocer), el malestar creciente que hay entre sus representados, los cuales se ocuparon de «informarlo», en los días siguientes, sobre los planes de lucha en marcha, tanto por el creciente aumento de costos que enfrentan como por el desabastecimiento de combustible que comienza a registrarse en algunas regiones, y por la calidad de los productos que se importarían de Venezuela. Todo, naturalmente, imposible de absorber por los transportistas, y que derivaría en aumentos en los costos de transporte que impactarían sobre los productos.

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