• ... que, hasta el momento, los fruticultores del Alto Valle y los lecheros parecen los más «inquietos». Los primeros hasta llegaron a rechazar la oferta oficial (nacional y de la provincia) de fondos, ya que no llegaban ni a 10% de lo que pretendían para poder fertilizar y podar los frutales (unos $ 60 millones), y amenazan con marchar hacia Buenos Aires y/o «tapar las rutas» con fruta. En lechería, a su vez, hay más de un frente: tamberos contra usinas, y éstas divididas entre sí. Es que ni bien comenzaron a exportar en forma más o menos sostenida, ahora les vuelve a surgir la Espada de Damocles de mayores retenciones. La otra opción, que barajan algunos industriales, es la de poner cupo a las ventas al exterior (en lugar de aumentar los impuestos a la exportación). Los productores la tienen clara: se oponen a cualquier alternativa de éstas. Es que saben bien que, sea cual fuere la elegida, implica «saltar del sartén al fuego», ya que les va a representar una baja en el precio de la materia prima (hoy a 50-51 centavos por litro), y no están dispuestos a aceptar. Especialmente, si se considera que debido a la pertinaz sequía en prácticamente toda la zona central, cae la producción, los campos naturales bajaron drásticamente su receptividad y las pasturas se destruyeron en muy alto porcentaje, por lo que se debe aumentar la suplementación, justo cuando el maíz también está subiendo de precio...
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