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12 de diciembre 2005 - 00:00

Dicen en el campo...

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Javier De Urquiza


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. ...que «sólo la aftosa es más dañina que las retenciones», y «parece que el único que hace algo por las vacas es el toro», parecen ser las dos frases que mejor definían la crítica situación del sector sobre el fin de semana. Naturalmente, productores e industriales de la carne están algo más que alarmados por los acontecimientos y por lo que puede ocurrir si no prima un poco de calma y cordura. Pero la situación global, gravísima por cierto, estaría enmascarando una cantidad de situaciones también nocivas con derivaciones también perjudiciales en distintos ámbitos. Es que los «inventos» y toqueteos que se están produciendo en los mercados causan daños que, en algunos casos, pueden ser irreparables. Por ejemplo, el jaque a la plaza de Liniers (ya que las medidas adoptadas en los últimos meses incentivaron más y más la venta directa) podría llevar a perder el mayor mercado físico de referencia de toda la región, lo cual es malo para el sector, pero puede llegar a serlo más aun para las autoridades. Igualmente, el cambio de categorías de la hacienda determinó que los precios históricos no puedan ser comparados con los actuales, perdiéndose así una herramienta fundamental en la toma de decisiones (más allá de que sirva para un coyuntural « beneficio» del gobierno que puede «hacer aparecer» ante la opinión pública precios menores a los reales del mercado). Por otra parte, la modificación del Indice Liniers, que persigue el mismo fin del anterior, también tiene derivaciones insospechadas. Es que el histórico referente tiene incidencia en una cantidad de contratos que se ajustan por ese número (no sólo ganaderos), los que ahora deberían renegociarse, ya que no contemplará totalmente la realidad de la plaza o, en todo caso, tendrá parámetros distintos a los históricos. Sin embargo, no en todos los casos será posible tal renegociación y los perjuicios se multiplicarán. Esto recuerda lo que sucedió con el mercado de granos cuando, abruptamente, se cambiaron las condiciones con la conmoción de fines de 2001, principios de 2002, lo que sumió al sector en un duro enfrentamiento, cuyas consecuencias todavía se están sufriendo, y que causó daños en la propia plaza, que aún no se recupera totalmente, especialmente en lo que a credibilidad se refiere...

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