... que, entre partido y partido, goles, foules, pitadas, etc., con prácticamente todo el mundo «colgado» de los televisores por el Mundial de Fútbol (al punto que hasta el emblemático Mercado de Liniers adelantó el viernes su operatoria a las 7 de la mañana, en lugar de las 8, para poder ver el triunfo de la Argentina por 6 a 0 sobre Serbia-Montenegro) algunos observadores muy atentos monitorean más que nunca las acciones oficiales ya que, con tanta distracción, pueden pasar «inadvertidas». Algo de eso podría estar ocurriendo con el tema de la hacienda, disparador central del malhumor agropecuario aunque, lamentablemente, no es el único. Así, algunos funcionarios de segunda y tercera línea aprovechan el «entretiempo» para tratar de avanzar en una salida para la trampa en la que se metió el propio gobierno, y de la que le costará mucho salir. Es que, aunque se entreabrió algo la exportación (por ejemplo, de termoprocesados con pingües beneficios para algún frigorífico exportador que llegó a comprar la vaca conserva a $ 0,45-0,50 el kilo), esa categoría sigue golpeada por la situación, además del hecho de que a los criadores que ya tuvieron que vender, nadie los va a resarcir ahora. Pero también la categoría de novillos pesados está contra las cuerdas y, si bien los invernadores de ese rubro ya « ralentaron» totalmente la producción, lo cierto es que hay un volumen importante de animales, algunos terminados y otros a punto de estarlo, que el consumo interno rechaza por su peso, y que ahora no tienen salida para la exportación...
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... que el lógico malestar que sigue alimentando protestas y movilizaciones en el interior se agudiza por el vencimiento de los adelantos impositivos (para los que cerraron ejercicio en diciembre) que, sumado a los aguinaldos de fin de mes, asciende a cifras impensadas. Tal es la situación, que el propio presidente Néstor Kirchner adoptó, al menos, cierto cambio de actitud (ya no parece enojarse tanto con los agropecuarios) y, por ejemplo, a la reiteración de la promesa de terminar con la situación irregular de unos 6.000 productores con la Banca pública, sumó inesperadamente el viernes a última hora, la rebaja de alrededor de 18% en los precios de la úrea, fertilizante básico de cualquier esquema productivo. Allí fueron convocados los titulares de las principales entidades del sector, como Luciano Miguens de La Rural, Mario Llambías de CRA, o Eduardo Buzzi de la Federación Agraria, quien comentaba, poco antes del encuentro presidencial, sobre las «amenazas» al negociador Guillermo Moreno, de que les «rellenaría la plaza con 200 tractores» si el gobierno seguía sin escucharlos.
Algunos miraban con bastante escepticismo. Respecto de la úrea, la noticia pareció inicialmente mejor de lo que resultó el análisis posterior. Por un lado, debido a su relatividad puesto que ese producto había aumentado más de 60% (en dólares) desde la salida de la convertibilidad, y además el sector está reclamando la liberación del ingreso de «todos» los fertilizantes mediante la eliminación de los aranceles de importación. Por otro, porque en las nuevas condiciones se distribuirá sólo en 3 puertos, lo que limitará mucho el acceso a la mayoría de los productores (en realidad, la disminución del precio final parece deberse sólo a la eliminación de intermediarios comerciales). En medio, naturalmente, siguieron apareciendo medidas contradictorias (y se podría agregar, inútiles) como la exagerada burocracia que se impone ahora a la cadena comercial para saber los precios de las operaciones con hacienda y con carne. El hecho es que el Estado ya demostró su incapacidad de procesar semejante cantidad de datos y, peor aún, todos desconfían de su eventual veracidad. «El gobierno es como el tero: grita en un lado y tiene el nido en otro», decía un productor aludiendo a que los que conocen el negocio (igual en granos) saben perfectamente dónde y cómo se producen las irregularidades, especialmente impositivas, y es posible mejorar la situación sin agregarle engorrosos trámites a todo el mundo.
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... que la magnitud de la sorpresa por la convocatoria presidencial del viernes fue inversamente proporcional al tamaño de la medida adoptada, en realidad más acorde para ser anunciada por un secretario de Estado e incluso por un subsecretario, que por la máxima autoridad del país. Pero, evidentemente, Kirchner no delega casi nada (y tampoco parece obtener demasiados resultados cuando lo hace). Por eso tampoco sorprendió demasiado su intervención directa en la agenda para su viaje a Europa donde, según trascendió, planteará al gobierno español su inquietud por el tema de las regalías (en semillas), y por los embargos de buques con soja argentina que se registraron en el Viejo Continente. Según fuentes de la Cancillería, el tema es que se acerca la época de mayor tráfico hacia Europa (los embarques fuertes de la oleaginosa, y sus harinas y aceites, se extienden desde ahora hasta setiembre, aproximadamente), y las autoridades locales temen que se repitan los casos, y que jueces españoles actúen de oficio en sus puertos, a semejanza de sus pares del norte europeo. El asunto es que parece que los españoles, más allá del protocolo, no estarían muy dispuestos a ningún compromiso en este sentido si no hay avances concretos en la Argentina respecto del reconocimiento formal por la propiedad intelectual. Lejos de esto, el sector semillero local luce cada vez más embrollado, y hasta pareceque se intentarían repetir otras aprobaciones irregulares, como la del maíz G 21, que un poco en serio y otro tanto en broma, se decía que fue encontrado «en una banquina», y nunca se explicó oficialmente por qué se lo autorizó transgrediendo buena parte de las normas vigentes.
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... que «el discurso del Hemisferio Norte sobre la importancia de los biocombustibles, ¿no es, en realidad, una nueva forma de proteccionismo para sus propios productores agrícolas?», fue la pregunta que quedó flotando en el CARI, tras la disertación sobre las posibilidades de un buen final para la Ronda Doha en la OMC (Organización Mundial de Comercio), que dio Alieto Guadagni, actual director del Banco Mundial. Es que según varios de los asistentes (Antonio de Estrany y Gendre, Juan Alemann, Juan Carlos Sánchez Arnau y Adalberto Rodríguez Giavarini, entre otros), y el propio disertante, la postura pública de los grandes países del Norte a favor del etanol (lo que está generando un boom incluso en la Argentina) no es consistente con los altos impuestos de importación que le están aplicando al producto... Respecto de los resultados de la nueva ronda de liberalización del comercio mundial (donde están en juego los subsidios agrícolas y los servicios), no hubo demasiado optimismo sobre avances concretos. De todos modos, si se dieran resultados positivos, según Guadagni, 60% de los beneficios sería para los países en desarrollo. Esto a la Argentina le podría significar unos u$s 10.000 millones anuales de incremento del comercio...
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