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31 de julio 2006 - 00:00

Dicen en el campo...

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Hugo Moyano
  • ...que, si de embarrar la cancha se trata, evidentemente los «hombres del Presidente» la hicieron perfecta últimamente. La consecuencia es que hoy hay enfrentamientos y divisiones, tanto en el sector privado como en el oficial, y nadie tiene demasiado en claro cómo se desanuda la madeja. De cualquier forma, la «heridas» van a ser difíciles de cicatrizar y llevarán tiempo algo que, justamente, no hay. Es que las jugadas oficiales, no sólo no sirvieron sino que además fueron demasiado fuertes, no dieron resultado (o peor aún, consiguieron el efecto exactamente opuesto, y hasta generaron o fortalecieron alianzas impensadas), y profundizaron la sensación de inseguridad, ahora también en los mercados. Por otra parte, en este momento, tampoco queda claro quién puede ser un interlocutor válido excepto, claro está, el propio presidente Kirchner quien no debiera ser sometido a ese desgaste (aunque es evidente que no le gusta delegar, lo que se justifica a la luz de los resultados que obtiene). Por eso no extrañó demasiado el silencio y el malhumor inocultable del mandatario el día de la nueva presentación de un supuesto plan ganadero (que no es tal, ya que ni siquiera menciona alguno de los aspectos fundamentales, como la política tributaria -retenciones-, y la política comercial -exportaciones-, en el que se enmarcan las remanidas medidas anunciadas una y otra vez desde hace casi un año). Pero en este caso, el Presidente se prestó al acto, justo en medio del paro más exitoso del sector en varias décadas (gracias, claro está, a sus propios funcionarios), y la indiferencia y desagrado del mandatario por los resultados fueron tan manifiestos, que no quedó ninguna duda sobre las «facturas» que pagará más de uno en su entorno. Del lado del titular de la SAGPyA, Miguel Santiago Campos, visiblemente alterado-últimamente, se señala a la dupla Javier de Urquiza (subsecretario) y Guillermo Moreno (secretarionegociador) como los culpables del empeoramiento de la situación. Mientras que alrededor del ¿hasta ahora?, hombre fuerte del gobierno, Moreno, sostienen que fueron « engañados» por algunos sectores empresarios, ligados a la industria frigorífica que, supuestamente, eran aliados/ confiables.

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  • ...que, el esquema no es mucho mas tranquilo en el sector lácteo, donde la inesperada prórroga de las retenciones por otros dos meses (el aumento ya cumplió un año) disparó una serie de denuncias cruzadas, que tampoco aportan mucho a la hora de encontrar soluciones efectivas. Los productores se quejan de las bajas de 4%-6% que le quieren imponer las usinas. Estas se quejan por los aumentos de costos que el gobierno no les deja trasladar a los productos. Los consumidores se quejan de que los lácteos, lejos de bajar, aumentan en las góndolas, y un sector de la industria denuncia a otro por enrarecer todo el mercado. Entre todo esto, se dice que el principal productor y operador mundial de leche, el grupo Fonterra, está comprando en la Argentina a u$s 300-350 por debajo del nivel del mercado internacional que hoy rondaría los u$s 2.000-2.100 la tonelada de leche en polvo, y «aplasta» el mercado interno. Para los que piensan un poquito más allá de la coyuntura, el tema es particularmente grave, pues la baja de precio a los tamberos lo único que puede generar es otra caída de la producción en algunos meses más, empeorando significativamente el panorama. «Es terrible, no se pueden esperar otros 60 días (para reducir las retenciones), porque los productores deben encarar la siembra de maíz ahora y, si no lo hacen porque no tienen alguna perspectiva de rentabilidad, no van a tener las reservas de alimento necesarias para, aunque sea, mantener los niveles de producción de este año», reconoció preocupado, un especialista del sector.

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  • ...que ni el vicepresidente, Daniel Scioli, asegurando que «la crisis del sector agropecuario no existe»; ni De Urquiza sosteniendo a quien lo quisiera escuchar (no se sabe si en broma o en serio) que, si sube otra vez la hacienda «volvemos a cerrar las exportaciones»; o la ministra Felisa Miceli destacando el «sacrificio de toda la sociedad para respaldar al campo», o lo que el sector «gana» con el dólar alto o el bajo precio relativo de los combustibles (lo que le fue rebatido por la mayoría de los economistas. En todo caso, porque esas medidas no fueron adoptadas, justamente, para beneficio del sector agroindustrial, sino para otros, o por otras razones), contribuyeron hasta ahora para distender las tensiones, que se replican en cada reunión o encuentro de cualquier rubro, aunque la Rural de Palermo fue la caja de resonancia de todas ellas. Por caso, a más de uno molestó la posición de Miceli que, al igual que su antecesor, Roberto Lavagna ( sorprendentemente ahora muy «reconocido» con el campo), volviera a poner al sector de los procesadores de pollos como el «ejemplo» a seguir, sobre todo, porque a ese grupo no les quitaron los reintegros, no les aumentaron las retenciones y uno de sus principales insumos, el maíz, con 20% de retenciones está mucho más barato en el mercado interno, dicen los más enojados. Los menos, destacan que la «omisión», durante los festejos de los avicultores, del cierre de las exportaciones de carne y de la intervención oficial en el Mercado de Hacienda constituyeron, no sólo una falta de solidaridad con los pares sino además una falla de visión estratégica ya que, mientras la carne vacuna esté artificialmente barata, difícilmente pueda haber un desplazamiento de la demanda del consumo interno hacia carnes alternativas como la de pollo y, por ende, también este sector tiene así un techo infranqueable.

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  • ...que, como si fuera poco, el «sitio» de las huestes del camionero Moyano a una importante empresa granaria estadounidense (que, casualmente, también tiene un reconocido frigorífico, que fue uno de los dos únicos que compró en Liniers el fatídico viernes en que «desapareció» la demanda de ese mercado), y que amenaza con extenderse a otras empresas, sumado a la quita de reintegros a los aceites mezclas por parte de Economía, tienen en alerta máximo al grupo de empresas que constituyen los principales exportadores argentinos y están entre los primeros inversores del país: los aceiteros. Esta semana se reunirían con Miceli para ver cómo se puede mejorar la situación.
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