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2 de julio 2007 - 00:00

Dicen en el campo...

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Roberto Arancedo
... que mientras se agudiza la sequía en muchas zonas y la falta de combustibles complica tanto al campo como a las industrias del sector, en los variados encuentros de la semana pasada se habló tanto de estos temas como de los extraordinarios precios agrícolas internacionales. Desde la marcha federal de la Federación Agraria que terminó en la Plaza de Mayo hasta el multitudinario seminario de MundoAgro en el Hilton, pasando por la primera exposición cooperativa -ExpoCoopen el Centro de Exposiciones, o una interesante jornada sobre cambio climático, organizada por Agropharma, en todos los casos las charlas dejaban entrever la inquietud por la fecha para «reiniciar» las conversaciones con el sector oficial, aparentemente postergadas por las elecciones en la Ciudad de Buenos Aires y posterior ballottage. ¿Dónde quedaron los encuentros de «los 5» con el jefe de Gabinete, Alberto Fernández?, ¿ efectivamente siguen siendo «5» las entidades a reunirse?, ¿qué pasa con el intrincado y lento sistema de compensaciones?, ¿dónde está el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno?, eran sólo algunas de las preguntas que se hacían los productores. Otros se referían, más vale, a lo que en los corrillos de MundoAgro dio en llamarse «la venganza del girasol», en alusión a la cantidad de campañas en las que los productores se vieron sensiblemente perjudicados en los precios que fijaban media docena de las más grandes empresas. Ahora, con el obvio retraso productivo de esta oleaginosa, y los espectaculares precios internacionales, la semana vio superar las barrera de los $ 900 por tonelada, lo que alegró hasta a los que no tuvieron girasol en la última campaña, o ya lo habían vendido.

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... que, como era de prever, las autoridades nacionales encabezadas por el ministro del Interior, Aníbal Fernández, no les permitieron a las huestes federadas de Eduardo Buzzi reclamar en la Plaza de Mayo con tractores y caballos como era su intención. Tanto fue el enojo de algunos productores que habían venido desde provincias muy alejadas, que estuvieron a punto de prender fuego, directamente, al camión que traía una vieja cosechadora para ser descargada, justo frente a la Casa de Gobierno. «Ni siquiera el hecho de que la marcha fuera encabezada por 'un pingüino' logró flexibilizar la dureza de las autoridades», decía sarcástico uno de los líderes de la marcha, ante la sorpresa de varios. El hombre no mentía. Realmente un gigantesco pingüino, que luego fue quemado al lado de la histórica Pirámide de Mayo, guió la heterogénea marcha en la que se alternaban el cineasta Pino Solanas, con el titular de la CTA, De Genaro, con microproductores de manos ajadas y caras curtidas. Los reclamos también fueron variados, y mezclados con consignas de distinto tenor aunque, entre los que más llamaron la atención estuvo el de los 160.000 minifundistas que habría actualmente en el país; el que sostiene que 80% de la población rural produce casi 20% del total agropecuario; que sólo 3% de los agricultores maneja 72% de la soja y, más grave aún, que unos 150.000 microproductores no tienen, siquiera, título de propiedad.

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... que no demasiado distinta era la temática en el Centro de Exposiciones dondelas cooperativas, urbanas y rurales, concretaron su primera muestra, bastante concurrida -por autoridades-, durante los dos días que duró. Por allí se vio pasar a la vapuleada ministra de Economía, Felisa Josefina Miceli, encargada de la apertura, acto al que fue acompañada por el secretario Javier María de Urquiza. También estuvo la bonaerense titular de la Producción, Débora Giorgi, que, como llegó tarde, no pudo compartir el escenario y debió seguir el acto «desde el llano». Otros que anduvieron por allí fueron el vice del INTA, el formoseño Amadeo Nicora, y el titular de Asuntos Agrarios de Buenos Aires, Raúl Rivara; el presidente del Mercado de Liniers, Roberto Arancedo; o el titular de la Rural, Luciano Miguens, entre otros, mientras el presidente de Coninagro, una de las entidades organizadoras, Fernando Gioino, se multiplicaba para atender a cada uno. Igual que en los casos anteriores, los temas pasaron por la sequía, los cada vez más altos precios agrícolas, la falta de combustible, etc., aunque aquí alguien se mostró muy «sorprendido» por la distribución de la famosa Cuota Hilton de cortes vacunos para Europa. Es que, según decía, la «estratégica» decisión, que desde hace años la hacía la oficina de control comercial -la ONCCA-, esta vez habría recaído « directamente» en el jefe de gabinete de Agricultura, y también hombre del sector frigorífico, Carlos Milisevic. Otro dato relacionado con el sector ganadero fue el de la mala performance que, de acuerdo con algunos asistentes, tuvo el titular del SENASA, Jorge Amaya, en su reciente visita al Congreso donde, siempre según las versiones, habría esbozado una casi descabellada estrategia. Los cooperativistas ganaderos aseguraban, también, que a pesar del atraso oficial en volcar los datos, el último relevamiento hecho por el organismo sanitario habría arrojado un stock de casi 55 millones de cabezas, mucho más alto que el cálculo del sector privado. Si esto es así, entonces, la productividad ganadera es mucho peor aún que la prevista, y el dato de caída de 40% en la venta de semillas forrajeras en esta campaña, sin duda, no ayuda para que esa producción mejore en los próximos meses.

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... que, si de sorpresas se trata, una de las más llamativas se escuchó en los pasillos de MundoAgro donde, mientras algunos hablaban del «vértigo» que les provoca surfear sobre los actuales precios del maíz, se escuchó a un destacado procesador avícola señalar en tono bastante crítico: «Este gobierno hace lo que quiere. Habrá que esperar que cambie para empezar las correcciones». Lo llamativo es que no era ése, justamente, el discurso de los últimos años, probablemente, porque entonces el maíz estaba mucho más barato y no había los déficits de energía (gasoil y gas) que atraviesan ahora. Habrá que ver en el inminente festejo por el Día de la Avicultura cuál es la posición pública que llevan. Pero el tema más recurrente allí no fue éste sino la agudización de la falta de fertilizante debido, por un lado, a las restricciones energéticas que obligaron a parar las plantas de producción y, por el otro, a las engorrosas exigencias que ahora el RENAR puso para manipular los nitritos que constituyen la base de muchos fertilizantes, pero también según dicen, de explosivos. Por la razón que sea, los que más saben anunciaron allí que en breve habrá otro fuerte incremento en los precios (en dólares) de este insumo esencial para la campaña que se inicia.

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