Niell ya había manifestado también que, a pesar de la coyuntura, hay que aprender a mirar a largo plazo. «Pensar en el largo plazo no resulta sencillo porque estamos preparados para otra cosa y trabajamos en otra cosa, pero debemos empezar a tener apetito de futuro.»
Por el nivel de inversiones que realiza anualmente (por las pasadas y las futuras) porque periódicamente se genera un espacio de debate, de reflexión y hasta de autocrítica, los integrantes del complejo oleaginoso demuestran -y así lo hicieron ayer-que pese a que les ha ido muy bien en los últimos años, tienen «apetito de futuro».
Dejá tu comentario