El Mundial 2026 promete ser el más grande de la historia: 48 selecciones, 104 partidos y tres países anfitriones. Pero detrás de esa magnitud aparece un factor que preocupa cada vez más a especialistas, cuerpos técnicos y futbolistas: el calor extremo.
El calor, el rival silencioso que amenaza con marcar el ritmo del Mundial 2026
En México 1986, un imparable Diego Maradona ubicó en el calor de México uno de sus más grandes rivales. Cuarenta años después, el clima será uno de los mayores factores a tener en cuenta por parte de los cuerpos técnicos de los seleccionados nacionales.
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El Mundial de EEUU (Y México. Y Canadá)
Archivo. El calor, uno de los grandes protagonistas del Mundial 2026.
No es un tema nuevo. México 1986 quedó en la memoria como una de las Copas del Mundo más sofocantes jamás disputadas. Después, vino Estados Unidos 1994 que elevó aún más la vara y convirtió a las altas temperaturas en uno de los protagonistas del torneo. Ahora, cuatro décadas después, el fútbol regresa a muchos de esos mismos escenarios, aunque en un contexto climático distinto y con advertencias científicas más contundentes.
El calor: el rival silencioso del Mundial 2026
La próxima Copa del Mundo se jugará entre junio y julio, en pleno verano boreal. Según un estudio de la red internacional World Weather Attribution (WWA), cerca de una cuarta parte de los partidos se disputaría bajo condiciones capaces de afectar el rendimiento físico de los jugadores.
El informe analizó las 16 sedes y los 104 encuentros programados y concluyeron que 26 partidos superarían los niveles a partir de los cuales se recomiendan medidas especiales de hidratación y enfriamiento. Además, cinco podrían desarrollarse en escenarios considerados de alto riesgo.
Para determinar el impacto del clima en el rendimiento deportivo, los investigadores utilizaron la Temperatura de Globo de Bulbo Húmedo (WBGT, por sus siglas en inglés), una medición que combina temperatura, humedad, radiación solar y viento para calcular el estrés térmico real sobre el cuerpo humano.
Las referencias médicas internacionales establecen tres escalones:
- Hasta 23° WBGT: riesgo moderado.
- Entre 23° y 28° WBGT: riesgo alto.
- Más de 28° WBGT: riesgo extremo para la actividad física intensa.
Las proyecciones señalan que los encuentros con mayores probabilidades de ingresar en la zona roja se concentrarán en ciudades como Houston, Dallas y Miami. También aparecen Kansas City y Atlanta entre las sedes más exigentes. En México, además, las selecciones deberán lidiar con otro factor histórico: la altura.
Algunos estadios cuentan con sistemas de climatización que ayudan a moderar las condiciones ambientales, tal es el caso de Houston, Dallas, Los Ángeles y Vancouver. Sin embargo, los especialistas remarcan que esa tecnología no elimina completamente el problema.
Argentina, entre las selecciones más expuestas
La Selección argentina, en busca de su cuarto campeonato mundial, tampoco quedará al margen de este escenario. El debut ante Argelia, previsto para el 16 de junio en Kansas City, se disputará en un estadio sin climatización y en una de las sedes identificadas como más propensas a registrar elevados niveles de estrés térmico. Los otros dos compromisos de la fase de grupos serán en Dallas, otra de las ciudades que aparecen entre las más calurosas del certamen.
El reparto geográfico de las sedes genera además diferencias importantes entre los equipos. Algunas selecciones tendrán recorridos iniciales en Canadá o en ciudades de la costa oeste estadounidense, donde las temperaturas suelen ser más moderadas. Otras deberán afrontar desde el comienzo la combinación de calor, humedad o altura.
Argentina aparece dentro de este último grupo. Mientras el equipo dirigido por Lionel Scaloni tendrá que desenvolverse entre Kansas City y Dallas, otras potencias como Alemania, Bélgica o Croacia iniciarán su recorrido en escenarios climáticamente menos exigentes.
Un antecedente reciente que encendió las alarmas
El Mundial de Clubes disputado el año pasado en Estados Unidos ofreció una muestra de lo que podría repetirse en 2026. Las altas temperaturas dominaron buena parte de la competencia y provocaron críticas de varios futbolistas.
Uno de ellos fue Enzo Fernández, quien describió las dificultades que implicó competir bajo esas condiciones. "El calor es increíble. El otro día me mareé un poco y me tuve que tirar al piso. La verdad es que jugar en esa temperatura es muy peligroso", había declarado el jugador cuando disputo la competencia con el Chelsea.
Frente a este panorama, la FIFA ya anunció algunas medidas para intentar reducir el impacto del clima. Entre ellas figuran pausas adicionales para hidratación durante los partidos y la utilización de estadios cubiertos en determinados encuentros.
La preocupación no es menor. Qatar 2022 ya obligó a modificar por completo el calendario tradicional del Mundial para evitar las temperaturas extremas del verano árabe. Ahora, aunque el torneo mantendrá su fecha habitual, el calor vuelve a instalarse como una variable imposible de ignorar.
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