Las entidades del campo respondieron, cada una con su estilo, a la avalancha de opiniones del ministro de Economía sobre la rentabilidad del campo. Mientras CRA se opone a la idea de obligar, no se sabe cómo, a no faenar animales chicos, Coninagro responde uno a uno los puntos que sostiene Lavagna en contra del sector. Las opiniones están, hoy por hoy, muy enfrentadas. Las entidades piensan lo opuesto al ministro aunque encuentran matices para decirlo. Por su parte, CARTEZ, la fuerte entidad del centro del país, con buenos reflejos, se hace eco rápido de las opiniones oficiales.
Realmente nos preocupa y nos afecta que se sostenga que los productores agropecuarios «están ganando mucha plata, aunque lo nieguen». Esto abre necesariamente una brecha entre los empresarios rurales, el gobierno y la sociedad.
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Poner en duda la seriedad de un sector que le otorgó la mayor parte de los ingresos que recibió y recibe el Estado durante los últimos años es generar viejas antinomias que creíamos superadas. El campo y sus hombres de trabajo han sido golpeados con medidas que afectan de lleno su rentabilidad. Una presión impositiva constante y en aumento, sumada a medidas parciales o tardías para un sector que necesita previsibilidad y seguridad, es una señal negativa para quienes apuestan día tras día a la producción. No se puede ejemplificar la rentabilidad de un sector apuntando a una sola producción -léase soja- y desconocer una multiplicidad de actividades que conforman las economías regionales, las que laten y viven de acuerdo con el resultado obtenido en cada campaña o zafra. Hay diversas producciones que atraviesan una etapa de crisis, tales como el algodón, el arroz o la frutihorticultura y muchos granos -como trigo o maíz-, que apenas permiten cubrir los costos. La Argentina no es sólo soja. Sorprende que se nos invite-a que formemos un partido político para imponer nuestros reclamos. Los hombres del sector rural somos ciudadanos que participamos y votamos a nuestros representantes y a quienes, también, exigimos acciones acordes con nuestras necesidades.
Coninagro no apoya partidos políticos, sino a las personas que defienden lo nacional, la producción y el cooperativismo. Coninagro y las demás entidades del campo discuten políticas desde lo gremial y jamás se han inclinado por un partido político o por candidaturas. Como productores agropecuarios cooperativistas, afirmamos, además, que el campo no especula. El campo arriesga e invierte año tras año, a pesar de innumerables contingencias adversas. El sector agropecuario cooperativo simboliza el capital genuinamente argentino invertido íntegramente en el país.
Interpretar que la baja en la demanda de la maquinaria agrícola es un hecho especulativo es no tener en cuenta la coyuntura de un sector que deja todo su capital a la intemperie y muchas veces pierde con el cambio de las políticas públicas que van a contramarcha de la realidad productiva. Nos sentimos discriminados, dolidos y ofendidos por muchas declaraciones. Percibimos que ciertas decisiones, actitudes y pensamientos están fomentando la famosa antinomia «campo contra industria» que pretendemos que desaparezca definitivamente de la idea política.
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