17 de enero 2005 - 00:00

EEUU intervendrá por patentes de semillas

El pago de las patentes de semillas de soja también genera muchas marchas y contramarchas, versiones encontradas y firmes posiciones opuestas en el Brasil. Durante la última semana, dos importantes medios (la agencia "AP" y el diario "Folha de Sao Paulo") se hicieron eco de posturas que confluyen en un mismo tema: la discusión por el pago de la soja transgénica.

San Pablo (AFP, NA) - El gobierno de Estados Unidos quería que el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva vetara un artículo de la ley que autorizó la venta de soja transgénica de la cosecha 2004/2005, sancionada el miércoles pasado, afirmó este sábado el diario «Folha de Sao Paulo».

El artículo de la ley que, según «Folha», molesta al gobierno estadounidense es el que obliga a la empresa Monsanto, productora de las semillas genéticamente modificadas y cuya matriz está en EE.UU., a presentar facturas de la venta de esos insumos para poder cobrar regalías a los agricultores brasileños que cultivan soja transgénica.

• Contrabando

Pero esos agricultores, en su mayoría localizados en el estado de Rio Grande do Sul, utilizan semillas que entran en Brasil de contrabando por la frontera argentina, lo que impide a Monsanto obtener esas facturas para cobrar por el uso de su tecnología.

Además, el mismo texto de la ley sancionada por Lula que permite el cultivo y la venta de soja transgénica prohíbe la venta de semillas genéticamente modificadas en Brasil, lo que constituye otro problema para Monsanto.

• Preocupación

«En relación con esa legislación específica, Estados Unidos está preocupado con sus implicaciones, no sólo por los pagos para los productores de semillas sino también en relación con los derechos de propiedad intelectual en general», afirmó la embajada estadounidense en Brasil a « Folha», según publica ese diario. La representación diplomática señaló que «una parte de los trabajos regulares de la embajada es abogar en favor de los intereses comerciales de Estados Unidos, como hace cualquier sede diplomática». El mantenimiento de ese artículo en la nueva ley preocupa también a los agricultores que plantan la soja transgénica.

«Nos
encontramos preocupados porque estamos vulnerables. No tenemos protección para no pagar. La ley no prohibió el cobro de royalties, pero colocó la necesidad de que se presente una factura, y lo que pasa es que la semilla llega de una región de frontera, sin factura», aseguró al diario Carlos Sperotto, presidente de la Federación de Agricultores de Rio Grande do Sul (Farsul). Según Sperotto, Monsanto podrá pedir el pago por el uso de su tecnología a los compradores extranjeros de la soja brasileña, lo que perjudicará el precio del producto local, que deberá embutir ese dinero extra. Esta fue la tercera vez desde que asumió el gobierno en enero de 2003, que Lula emite un decreto (aprobado luego en el Congreso) para permitir la venta de soja genéticamente modificada. Con eso busca evitar que los productores del sur del país, que plantan soja transgénica haciendo caso omiso de la prohibición judicial de hacerlo, pierdan sus cosechas.

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