Las cenizas que caen sobre varias localidades de la provincia de Chubut como consecuencia de la erupción del volcán chileno Chaitén pueden afectar a la mitad de la hacienda lanar, uno de los mayores recursos de la región.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El ministro de Industria, Agricultura y Ganadería, Pablo Korn, se reunió ayer a la mañana con el gobernador Mario Das Neves en la cordillera afectada por las cenizas del volcán Chaitén, para tomar contacto con los ganaderos.
Chubut es el mayor productor de lana del país, y 95% de las majadas es de raza merino australiano, una especie sobre la que se trabajó genéticamente durante años para mejorar la calidad del vellón y adaptarlo a las exigencias del mercado internacional.
«Por la zona en la que cae la ceniza, puede verse afectada la mitad de la hacienda lanar», dijo el diputado provincial Roque González (Pach), médico veterinario y un activo participante de las exposiciones ganaderas que se organizan en el circuito de productores.
Sequía
Si bien explicó que «el estar afectado no quiere decir que se muera la mitad», advirtió sobre el problema que influirá en el hábito alimentario de los lanares que ya vienen muy perjudicados por una extensa sequía que extinguió la vegetación de los campos.
De cumplirse esta predicción, la cantidad de lanares afectada rondaría los dos millones, teniendo en cuenta que se estima que la hacienda en Chubut ronda los 4,5 millones de ovinos.
Roque González recordó que «en la zona donde la ceniza del Hudson afectó (1991) fue un desastre por la mortandad de animales sobre el norte de Santa Cruz, y si persisten estas condiciones, será exactamente igual para el norte de Chubut por el efecto del Chaitén» que pertenece a una misma falla geológica.
El ministro coordinador de Chubut, Norberto Yahuar, anunció a primera hora de ayer el viaje de su colega de Industria,Agricultura y Ganadería a la cordillera e indicó que «en el gobierno seguimos de cerca el problema sobre todo para disponer de ayuda inmediata a los productores».
Los lanares se ven afectados de distintas formas ya que ante la presencia de un objeto extraño tienden a no comer. Sin embargo, una vez que lo hagan se habituarán pues su condición de rumiantes los hace tenaces buscadores de pastura, incluso de raíces, que en este caso están afectadas por las cenizas, que son altamente abrasivas.
El otro factor para tener en cuenta es que la ceniza genera en la boca del animal una pasta erosiva que gasta mucho más los dientes. «Los animales presentan una pasta blanca en la boca», explicó un técnico agrario del INTA.
La poca hacienda bovina que hay en Chubut está en la cordillera. Las 150 mil cabezas esparcidas en la zona, en su mayoría de raza Hereford, también corren riesgo, aunque en ese caso cuentan con la ventaja de una asistencia con forrajes a galpón.
Dejá tu comentario