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13 de septiembre 2007 - 00:00

Establos de playa

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íen en condiciones óptimas los fortalece y, en consecuencia, disminuye el riesgo de que se produzcan infecciones por microorganismos patógenos, como E. coli.

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Una investigación canadiense da cuenta de estos efectos gracias a lo que podría denominarse como «establos de playa», en los que se sustituye la paja donde habita el ganado vacuno por arena.

Animales más sanos y un porcentaje de contaminación por E. coli de un 1,4% son dos de las principales ventajas de crear granjas para ganado vacuno con arena en lugar de paja (frente al 3,1% de las granjas con otro tipo de suelo).

Es el resultado de un estudio realizado por expertos del Centro de Desarrollo e Investigación Agrícola de la Universidad de Ohio, que demuestra cómo determinadas prácticas de cría pueden llegar a reducir la presencia de patógenos en animales vivos y, en consecuencia, el riesgo para los consumidores.

Los resultados se excluyen de las 3.600 muestras de heces recogidas y analizadas durante dos semanas de 20 granjas comerciales del noreste de Ohio, de las cuales 10 utilizaban arena y otras 10 serraduras, según publicaba la revista Applied and Environmental Microbiology.

Los efectos beneficiosos de este tipo de «lecho» radican además en el hecho de que reducen el tiempo en el que los patógenos persisten en el ambiente.

Y, según los productores que ya utilizan este sistema, la incidencia de mastitis clínica provocada por microorganismos como E. coli es menor, lo que beneficia enormemente la producción sobre todo teniendo en cuenta que se trata de uno de los patógenos más emergentes a nivel mundial con riesgo de infecciones humanas.

Estiércol, tierra y otros materiales están relacionados con el riesgo, más o menos generalizado, de que una granja se infecte con microorganismos.

El ambiente es pues uno de los medios más proclives al desarrollo de agentes no deseables en toda producción ganadera y, de todos ellos, la arena apunta maneras para ser una de las que menos bacterias concentra, al menos durante menos tiempo.

En el caso del vacuno, numerosos estudios sugieren que existe una estrecha relación entre esta presencia bacteriana en el ambiente y en la piel del pezón de las vacas, lo que influye en la producción lechera y en la aparición de mastitis clínica.

Según una investigación estadounidense realizada en Florida, existen diferencias entre camas de arena fresca y camas de arena reciclada. En este último caso, la concentración de bacterias como Bacillus cereus, B. subtilis o bacterias gram positivas, es mayor que en la de la arena fresca. Y es que Escherichia coli es uno de los patógenos responsables de la mastitis coliforme.

Desde hace tres años, y hasta 2009, la Unión Europea mantiene el proyecto Welfare Quality, que refuerza la importancia de integrar el bienestar animal en la cadena de calidad alimentaria.

Fases como el transporte, las condiciones en las que se crían los animales en la granja y el sacrificio son algunas de las que más atención reciben no sólo por la comunidad científica sino por los consumidores.

Según una reciente investigación llevada a cabo por expertos de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), en el ganado vacuno el estrés por calor influye negativamente en la fertilidad de las vacas lecheras, sobre todo en aquellas zonas en las que se viven veranos calurosos. 

Cuanto más alto ha sido el índice de temperatura-humedad (THI), durante los tres días después de la inseminación, el riesgo también ha sido más alto para la fertilidad ya que según los expertos el estrés por calor puede afectar espermatozoides y embriones con horas de vida.

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