23 de noviembre 2000 - 00:00

Faltan mercados para las producciones argentinas

En la última década se concretó en nuestro país un significativo e histórico incremento de la producción agrícola y un mejoramiento de la pecuaria. El proceso fue acompañado con inversiones en industrias procesadoras de materias primas. Como ejemplo, las aceiteras y arroceras y también las proveedoras de insumos agropecuarios: fertilizantes y maquinarias agrícolas. En los primeros años de incremento productivo, el país tuvo un paralelo crecimiento económico. Muchos dirán que fue casualidad. Tendrían que decir lo mismo hoy que la producción se ha estancado, justo, también, cuando el ciclo económico es recesivo.

El convencimiento de que lo ocurrido no ha sido fruto del azar ni del «destino» refuerza nuestra convicción de que el esfuerzo mancomunado de la industria y del sector agropecuario es lo que motoriza a nuestro país. Esto nos hace insistir, con énfasis, en que el futuro del país se dará por medio de la producción agroindustrial. Producción agroindustrial, hoy en día, en el mundo, es sinónimo de tecnología y calidad orientadas a la satisfacción de las necesidades del ser humano, en algunos casos con sofisticadas concreciones.

Sin embargo, los productores argentinos, tanto industriales como rurales, siguen agobiados por los resultados de sus empresas. La rentabilidad es escasa, cuando existe. Muchas son las razones para ello.

Es paradójico, también, que en un mundo donde 50% de la población no tiene con qué alimentarse, los alimentos no se demanden y nos encontramos, por ejemplo, los argentinos sin vender arroz, que aumentó su volumen de oferta en la década en 400%, y debido a la situación se estima que en el próximo año retrocederemos en el mismo orden. Hay muchos ejemplos más.

Compradores

También es preocupante la falta de visión de quienes son nuestros futuros compradores: ¿Brasil?, ¿Europa?, ¿América del Norte?, ¿el mercado interno?, ¿Asia?

Estos temas que mencionamos y tantos otros no están, en su mayoría, al alcance del análisis del productor industrial y rural medio. Ellos saben producir, lo hacen y luego se encuentran con limitantes económicos -que son políticas económicas activas negativas-y falta de mercados.

En una palabra, debemos contestar: ¿qué producir? y ¿para quién? y neutralizar las medidas económicas negativas.

En los países desarrollados saben esto, y por eso una de las principales funciones de las reparticiones públicas correspondientes es la de realizar los análisis antedichos. Nosotros, ni lo hemos hecho ni lo hacemos.

Lancemos un proyecto que marque un hito histórico.
La reanudación de un proceso en el que se valore a la producción.

Base fundamental y prioritaria es que exista la decisión del más alto nivel guberna-mental de hacer conocer, con énfasis, la significatividad del desarrollo agroindustrial para los argentinos. Hace al federalismo, al empleo, a la subsistencia y, más aún, al crecimiento.

Entidades públicas y privadas deberán autoconvocarse a efectos de cumplir con las directivas políticas y convocar, a su vez, a aquellos que pueden aportar sus conocimientos al inicio de un período -de no menos de un año-de estudio de la producción, en forma analítica, por región y que comprenda aspectos financieros, tributarios y de comercio exterior y, a su vez, el análisis de los mercados internacionales, su proyección y posibilidad real de acceso.

Así, luego del estudio y la reflexión, llegaremos a un
Congreso de la Producción Agroindustrial donde se exteriorizarán las conclusiones y se debatirán las estrategias para comercializar nuestra producción por el mundo, exhibiéndose en el mismo ámbito productos agroindustriales argentinos, con la presencia de las más altas autoridades, dejando así clara y firmemente -ante nosotros y el mundo-el hecho de que laArgentina es sinónimo de agroindustria.