3 de mayo 2002 - 00:00

Granos: no se destraba la operatoria en el MAT

Desde el pasado 20 de diciembre de 2001, el Mercado a Término de Buenos Aires debió suspender sus operaciones. El motivo es de público conocimiento: los contratos del mercado son en dólares, con lo cual la salida de la convertibilidad a la que se sumaron luego otras circunstancias agravantes impidieron la continuidad de las operaciones. Esta situación viene a corregirse a casi 4 meses del cierre, a partir del dictado del decreto 410/02 mediante el cual se dolariza la operatoria de los mercados de futuros y opciones, y su respectiva reglamentación acaba de salir hace pocos días.

Si bien, visto desde afuera, parecería que hubiera habido cierta mora por parte de las autoridades del MAT para tomar una decisión, los tiempos fueron impuestos por el gobierno toda vez que demoró la sanción del decreto en cuestión y su reglamentación.

Además de lo anterior y a medida que pasaba el tiempo, se iba presentando un nuevo escollo que se anticipaba, iba a entorpecer la eventual decisión respecto de la forma en que debía hacerse la reapertura.

El problema era que, como consecuencia de la eliminación del factor de convergencia y de la aplicación de retenciones a los productos que cotizan en el MAT, los precios de los granos en dólares resultaban ahora significativamente más bajos que los vigentes en el momento de la suspensión de la actividad. Así las cosas, si el mercado reabría sin cancelar la posición previa, los comprados, en teoría, deberían asumir pérdidas importantes. A la inversa, si el mercado cancelaba la posición con los precios vigentes al 20/12, los vendidos dejarían de percibir beneficios por un monto similar.

Sin embargo, la cuestión no es tan simétrica como parece.
A diferencia del mercado de Chicago en donde es la especulación la que le da una gran volatilidad y liquidez al mercado, en el caso del MAT Buenos Aires, la especulación representa la menor proporción de las operaciones, mientras que las coberturas son la moneda corriente. Los vendidos, podemos asumir sin temor a cometer errores gruesos son en su mayoría: productores para cubrir producción, acopiadores y cooperativas para cubrir ventas forward de productores, y proveedores de insumos para cubrir compras provenientes de planes Canje.

• Riesgos

Puede decirse también que una buena parte de los PUT comprados debe ser de productores agropecuarios, ya que es la forma más barata y menos riesgosa para cubrirse.

En cuanto a los comprados, la mayoría de ellos es seguramente de exportadores e industriales, los que en general utilizan el MAT para cubrir ventas de exportación, las que por la fecha en que se produjo el cierre del mercado, seguramente estaban registradas (según la normativa del decreto ley Nº 21.453 que congela el tratamiento impositivo de la venta a la fecha de declaración) cuando todavía no había derechos de exportación. Como se desprende de lo anterior, es muy probable que una gran parte de la posición comprada del MAT, especialmente en soja, maíz y girasol, tenga su contrapartida en ventas FOB con cero de derecho, de donde las pérdidas que pueden generarse en el MAT si se cancelase a mercado,
quedarían contrarrestadas al liquidar las ventas sin quita por derechos de exportación. El resto de los comprados o que tienen PUT lanzados son los especuladores, los que saben de memoria que operar en futuros implica correr riesgos de pérdida.

Esto no es así con la posición vendida. Si se cancela la posición a los precios de fecha de cierre, simplemente desaparecen las coberturas.

Esto quiere decir, por ejemplo, que algún productor que tenía vendida soja en la posición Mayo se lo obligaría a cancelar a u$s 152,50 por t cuando el precio actual es de sólo u$s 130 por t, en otras palabras, la parte de la producción vendida en el MAT se le depreciaría en u$s 22,5 por t o 17% del precio actual.
La Asamblea del MAT tomó finalmente una decisión al respecto, que fue la de liquidar la posición sobre la base de precios cuyo nivel resulta intermedio entre los de mercado actuales y los vigentes a la fecha en que se suspendió la actividad. Mas allá de algunas demandas que pudieran aparecer como consecuencia de la decisión tomada (aunque presumo que los exportadores e industriales involucrados se van a abstener en su mayoría en función de lo explicado más atrás), la solución final adoptada aun sin ser totalmente ecuánime no deja totalmente al descubierto, como algunos todavía pretenden, a quienes han sido durante los últimos años la principal fuente de crecimiento de la operatoria de este mercado, esto es, los productores de granos.

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