«Superada la crisis, la tendencia de buenos precios para los commodities se mantendrá por varios años», pronosticó Alfonso Prat-Gay, quien de todos modos cree que estos mercados se mantendrán en un «sube y baja importante».
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El ex titular del Banco Central durante el gobierno de Néstor Kirchner, que actualmente se enrola en las filas de la oposición, insistió además en criticar lo que entiende como un mal control de la inflación que genera pérdida de competitividad a los exportadores. A continuación, la exposición realizada por Prat-Gay durante el reciente XXI Congreso de la Región Sudeste del Movimiento CREA.
Los precios de los commodities no la pasan bien en un escenario recesivo en el nivel mundial, pero están muy protegidos en la situación que sobrevendrá después de la superación de la crisis, que tarde o temprano va a llegar.
Hay una recesión mundial en el presente, pero no tenemos que perder de vista el cambio de régimen mundial que implicó la aparición de los consumidores chinos.
Superada la crisis, la tendencia de buenos precios para los commodities se mantendrá por varios años, independientemente de que tenemos que estar preparados para un sube y baja importante. El horizonte sigue siendo positivo para la Argentina en el contexto internacional.
Desde 2005, el modelo económico contenía la semilla de su autodestrucción, por efecto de la inflación. Una vez que la inflación entra en el sistema, corroe una cantidad de variables económicas: se lleva por delante el poder adquisitivo del salario, reduce la competitividad de los exportadores, colapsa el horizonte temporal de los empresarios, y el resultado final es una menor actividad económica.
Lo que más asusta frente a un pronóstico de recesión es que, si la situación se profundiza, nos encuentra con niveles de variables sociales que están por debajo de los niveles que teníamos al inicio de la última recesión, en 2001.
La confianza es uno de los bienes más escasos en el nivel mundial. Ha ido desapareciendo de una manera muy rápida en Estados Unidos y luego en el resto del mundo. Estas cosas las vimos en la Argentina en el pasado, pero los norteamericanos nunca se hubieran imaginado que iban a vivirlo.
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