Incertidumbre por las medidas para el agro
La devaluación genera un aumento en los ingresos (medidos en pesos), para los sectores que asisten al mercado inter-nacional, pero debe tenerse en cuenta que al mismo tiempo se encarecen los insumos importados que nutren de mayor tecnología y productividad a los que compiten en un mercado totalmente distorsionado por los subsidios y donde predomina la competencia desleal. En este sentido, la competitividad de la economía debe mejorar en forma integral; de lo contrario, el efecto positivo buscado se verá diluido por los altos costos de producción. Este objetivo se logra mediante una combinación de estrategias.
· Nuevo escenario
Además, debe aumentarse la competencia entre los servicios, desregulándolos y eliminando todas las trabas burocráticas que actúan como barreras para la inversión, y permitir la entrada de nuevos jugadores en el mercado local; tengamos en cuenta que sin confianza no hay inversión y que sin inversión no hay reactivación. Por otra parte, las empresas rurales sufrirían una reducción en su valor patrimonial y con ello se verá afectado el acceso al crédito.
El crédito es una herramienta fundamental para la inversión y es claro que durante un plazo prolongado no contaremos con esta herramienta; en consecuencia, resurgirán y se consolidarán los planes Canje o los trueques como una alternativa válida ante la escasez de recursos. El costo de la devaluación y del quebranto de las empresas es consecuencia de un desmedido gasto público y, por ende, no debería ser asumido por quienes invirtieron para alcanzar un agro más competitivo.
Dentro de los anuncios se pretende reducir la alícuota a 10,5% en la venta de los granos, estableciendo un nivel de retenciones de 6 puntos de IVA; en consecuencia, los productores cobrarán sólo 4,5 puntos de IVA y engrosarían sus saldos de créditos fiscales, reduciéndose el capital de trabajo. Implementar otra discriminación al agro es lisa y llanamente aumentar la presión impositiva y atentar contra futuras inversiones tecnológicas. Bajar el IVA ventas y mantener el IVA para la compra de insumos a 21% significa otorgar un crédito fiscal por tiempo indeterminado al Estado a tasa cero. La Argentina se conoció como el granero del mundo; sin embargo, gracias a la incertidumbre reinante y en particular la que afecta al mercado de granos, durante más de un mes el mercado ha estado paralizado. La poca credibilidad en el cumplimiento de los reintegros de IVA pone en riesgo la continuidad de las exportaciones y enviará a la quiebra a cientos de participantes que conforman el comercio de granos. En consecuencia, se profundizará la grave crisis social, económica y financiera que atravesamos. La problemática no es menor en un sector que produce granos por un valor que superará los 8.000 millones de dólares y que es el responsable de originar más de 50% de las divisas que ingresan al país.
Los factores que generan incertidumbre e impiden la formación de precios se fundamentan en el incumplimiento del gobierno nacional en los plazos de devolución de créditos de IVA a la exportación con respecto a las operaciones realizadas y en cómo se pagará de aquí en más.
Actualmente el gobierno adeuda a los exportadores en función de los pedidos de devo lución presentados un monto que rondaría los 300 millones de dólares, lo que resta importante capital de trabajo y aumenta el costo financiero de las empresas, que es trasladado al productor a través de menores precios ofrecidos y del desdoblamiento de los pagos en 90% de acuerdo con los usos y costumbres y el 10% restante a 120 días. Otro ítem que generaba gran incertidumbre, que rigió desde el mes de junio de 2001 y que recientemente se ha resuelto mediante su eliminación era el factor de convergencia.
La demora en el cumplimiento de los pagos está condicionando y distorsionando los precios en toda la operatoria del sector granario. En consecuencia, las pocas operaciones que se han realizado durante los últimos días no son suficientemente representativas como precios de referencia, pero sí queda claro que el productor está pagando el costo financiero que hoy los bancos no están dispuestos a cubrir y que el gobierno no tiene recursos para saldar. De esta manera se pier-den oportunidades de cerrar negocios en el exterior, cuando existe un gran interés por parte de nuestros competidores de desplazarnos de los mercados que tradicionalmente abastecemos.


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