Y reclaman que se contemple la compra de semilla fiscalizada como punto de partida. El pago de todas las tecnologías que ésta contenga permitiría el uso propio gratuito, considerando la «excepción al agricultor» e incluyendo como beneficiarios a los pequeños agricultores inscriptos en un registro en el INASE y la reglamentación del uso propio oneroso, a fin de retribuir, de este modo, a los obtentores por sus creaciones.
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