15 de noviembre 2000 - 00:00

LÁCTEOS: SECTOR LECHERO ARGENTINO

En la Actualidad, la Argentina como país productor de leche se ubica en la posición N° 15 dentro del ranking mundial, habida cuenta que produce, aproximadamente 9100 millones de litros., que representan alrededor del 2,8% del total de los principales países productores del mundo (aproximadamente 311.500 millones de litros). Los primeros puestos del ranking lo ocupan Estados Unidos, Rusia, India , Alemania y Francia. Nuestro país, junto a Brasil, India, China, Nueva Zelanda y Australia, es uno de los países que mas ha crecido en los últimos 10 años. Para el año 1998, se estima que la producción argentina habrá alcanzado entre 9.400 y 9.800 millones de litros.

La Argentina registra una tendencia creciente de la producción láctea desde hace mas de 50 años, notándose que este incremento se ha acelerado significativamente durante el último lustro. Durante el lapso comprendido por el promedio móvil de los trienios 1986/88 y 1995/1997, la producción nacional se incrementó un 39,7%, que equivale a un crecimiento anual acumulativo del 3.8%, mientras que en el periodo 1991-1997 lo hizo a razón del 7,4% anual, lo cual reflejaría la potencialidad del sector.

Las principales cuencas lecheras y la mayor parte de las plantas industriales se localizan en la región pampeana. Las provincias de Buenos Aires, Santa Fe , Córdoba, Entre Ríos y La Pampa, concentran la mayor parte de la producción nacional.

A nivel provincial, se identifican las siguientes cuencas:
Santa Fe: la cuenca central, que concentra aproximadamente el 90% de la producción de leche, y la cuenca sur, con el 10% restante.
Córdoba: Las cuencas Noreste y Sudeste , que concentran el 60% del total provincial.
Buenos Aires: La Cuenca Oeste, que representa la mayor parte de la producción
La Pampa: Los tambos se ubican mayoritariamente en la región este

Cabe destacar que la superficie promedio de las explotaciones varía por provincias. Se estima por ejemplo, que en la provincia de Santa Fe el promedio sería de 101 hectáreas por tambo, en la de Córdoba de 150 hectáreas, en la Buenos Aires 170 hectáreas y en la de Entre Ríos entre 90 y 100 hectáreas.

El incremento registrado a partir de 1991, coincide con el proceso de reestructuración y estabilización económica experimentado en el país, que permitió una mejora sustancial del ingreso de la población y por lo tanto la recuperación del consumo interno. Además, es importante señalar que en 1991 se constituye el Mercosur fortaleciendo el comercio intraregional.

Es importante destacar también que el aumento de la producción se registró en el contexto de una baja en el numero de tambos, mayor tamaño promedio del rodeo, mayor producción por tambo e incremento del rendimiento por animal. Esta tendencia también se observa a nivel mundial.

La decisión de los productores consistente en tecnificarse en base al mejoramiento en el manejo de posturas y forrajes y en la genética de los rodeos, se refleja en el aumento de la carga y de la producción individual.

La Argentina cuenta aproximadamente con 2,45 millones de habitantes de tambo lo cual la posiciona en el décimo segundo lugar entre los principales países productores de leche. India seguida por Brasil, Rusia y Estados Unidos, ocupan los primeros lugares en cuanto a número de animales

En cuanto a productividad por animal, el promedio nacional ronda casi los 3.800 litros por vaca por año, lo cual representa un incremento del 23% en relación a 1988. Este rendimiento resulta un 26% superior al promedio correspondiente a los principales países productores del mundo, de acuerdo a los datos del USDA, y más de tres veces al rendimiento obtenido en Brasil. No obstante, el parámetro señalado se ubica por debajo de los 6800 litros promedio obtenidos en América del Norte o de los 5500 litros promedio de Europa Occidental.

Asimismo, se observa una importante dispersión entre los rendimientos obtenidos por los productores de punta y el promedio nacional, el cual refleja la potencialidad de crecimiento del sector. Se debe señalar como ejemplo el caso de la provincia de Santa Fe. Donde aproximadamente el 25% de los tambos registran una productividad promedio de 182 kgs de grasa por hectárea y por año, contra un promedio provincial de 133 kg./ha/año (A su vez el promedio de la provincia de Córdoba rondaría los 90 kgs/ha, el de Buenos Aires 80 kgs/ha y el de Entre Ríos 70 kgs/ha.) Por otra parte, a nivel nacional continúa incrementándose el número de establecimientos que superan los 220/250 kgs/ha/año.

En Australia y Nueva Zelanda se registran altas productividades (300 y 400 kgs /ha /año, respectivamente). Estos países son posiblemente, los productores lácteos más eficientes a nivel mundial. Hay que tener en cuenta, que según informes del INTA. (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) la tecnología disponible en el país permite productividades de 300 kgs. GB/ha/año. En este sentido, este organismo está desarrollando proyectos que, sobre la base de la sustentabilidad y oferta tecnológica para los distintos estratos productivos y según el ecosistema donde se implementen, permitan disponer de modelos alternativos validados biológicamente y económicamente, que alcancen dichos parámetros de producción.

La base de alimentación son praderas adaptadas a las condiciones agroecológicas de cada zona (alfalfa, cebadilla, flaris, tréboles, festuca, lotus), verdeos de invierno (avena, raigrass) y de verano (maíz, sorgo, moha). A su vez las raciones se completan con alimento balanceado o mezcla de granos, subproductos, (semillas de algodón, pellets, expellers, etc,) y núcleos mineral vitamínicos.

Por lo tanto, a un consumo relativamente constante a los largo del año, se opone una producción que únicamente decrece levemente en invierno (junio/septiembre).

En relación a los tambos, el grado de mecanización es elevado, observándose durante los últimos años un aumento de la capacidad de ordeñe de los mismos coincidente con el incremento en el tamaño de los rodeos.

A su vez , se viene registrando una mayor incorporación de equipos de frío en los tambos, que junto a una readecuación de la rutina de ordeñe posibilitó una sensible mejora en la calidad de la materia prima, la prolongación de su vida útil y una baja en los costos de recolección para las industrias.

Cabe destacar, que existe un control lechero oficial que lleva un registro genealógico y de producción individual por vaca en ordeñe, cuyo alcance se viene incrementando año tras año a nivel nacional.