9 de enero 2002 - 00:00

Lácteos y carnes: los más perjudicados del sector agropecuario

Lácteos y carnes: los más perjudicados del sector agropecuario
La caída del PBI, la continuidad del cierre de los mercados para la carne argentina, el congelamiento de las exportaciones generado por la incertidumbre cambiaria y los retrasos en la devolución del IVA a la exportación, definen un horizonte muy difícil para el sector agropecuario.
 
«No es fácil, por estar en el medio del torbellino de este último mes, hacer un resumen del trimestre», indicó el Informe de Coyuntura del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA). El estudio indicó que el PBI cayó por cuarto año consecutivo, así como la producción industrial, los depósitos y los créditos, y se decretó el «corralito» financiero, mientras aumentaron -a niveles insostenibles-el desempleo, la pobreza y la indigencia. Al mismo tiempo, los mercados siguen totalmente cerrados para las carnes, las exportaciones detenidas a partir del «corralito» financiero por incertidumbre cambiaria y hay retrasos en la devolución del IVA a las empresas exportadoras.

Coyuntura

«Mientras tanto, el agro, como siempre, siguió haciendo lo que más sabe: producir. Aun con un problema de endeudamiento no resuelto, con inundaciones que cubren más de 6,5 millones de hectáreas en las provincias más ricas de la pampa húmeda, con una situación macroeconómica en franco deterioro, por nombrar algunas contras, se logrará una cosecha igual o mayor que el récord de la campaña anterior», aseguró el organismo.

En efecto, la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación (SAGPyA) estimó que la producción de trigo de la campaña será 3,4% mayor que la campaña anterior. «La incorporación de tecnología y la tozudez de los productores, siguen dando sus frutos.»

En tanto la ganadería vacuna continuó afectada por el cierre de los mercados por la aftosa, a lo que se agregó la caída de la demanda interna. El precio del novillo en el Mercado de Liniers cayó hasta los 0,63 $/kg vivo. Hay probabilidades de que en marzo se reanuden las exportaciones a la Unión Europea.

Por su parte, la producción primaria de leche cayó 3,3% durante los primeros diez meses del año, por efecto de las inundaciones y por la disminución del número de tambos. Las exportaciones de lácteos acumuladas a noviembre resultaron inferiores en valor y volumen, 15% y 19%, respectivamente.

La producción de la industria alimentaria volvió a caer a partir de setiembre tanto por la debilidad de la demanda interna como a las dificultades en los mercados externos. En el período enero-noviembre todos los rubros, excepto carnes blancas, experimentaron descensos. A pesar de esto se siguen registrando movimientos en la industria de alimentos y bebidas con inversiones tanto de capital nacional como extranjero, aunque también se observan cierres de plantas y traslados a países limítrofes.

En los diez primeros meses de 2001 las exportaciones agroalimentarias repuntaron en relación con meses previos y también al mismo período de 2000. Los primarios presentaron un fuerte aumento en cantidades y en valor, mientras que las MOA cayeron tanto en volumen como en valor.

Las exportaciones agroalimentarias a Brasil continua-ron cayendo, acumulando 16% de baja en enero-octubre 2001. Las mayores caídas se verificaron en cereales, lácteos, productos de molinería, grasas y aceites.

En el tercer trimestre de 2001 el Tipo de Cambio Multilateral Agroalimentario aumentó debido principalmente al efecto del Factor de Convergencia y al repunte del euro frente al dólar. Desde la devaluación del real en 1999 el peso se recuperó 4,5%.

Se aprobó finalmente el Instituto de Promoción de Carnes pero la ley no ha sido aún reglamentada. Creemos que, dada la situación institucional actual, la creación de una nueva institución con los costos administrativos e inmovilidad de personal que ello representa, además de considerar que la promoción sería totalmente financiada por el sector privado, sería oportuno pensar en caminos alternativos, tales como la creación de un fondo de promoción (no un «instituto») que puede ser administrado por un organismo como el IICA, bajo el mandato de quienes aportan.

Ello permitiría trabajar de inmediato y no demanda la creación de nada nuevo, utilizando una infraestructura existente y de bajo costo administrativo.

En su resumen de fin de 2000, el IICA decía que había sido un «annus horribilis» y «pensábamos que la recuperación estaba a la vista».

Este fin de 2001 es peor que aquel año horrible. Pero, en medio de las dificultades internacionales y locales, «el sector agroalimentario puede ser una de las bases firmes para la recuperación de la economía argentina», concluyó el informe.

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