Maquinaria
agrícola de
principios
de siglo XX.
Esta T 40
International
data de
1939,
cuando la
mecanización
del
agro fue
interrumpida
por la
Segunda
Guerra
Mundial.
La historia de varias familias de inmigrantes, entre ellas la de los Heguy, se va entrelazando y da lugar, en este caso, al desarrollo de la provincia de La Pampa, aunque sería perfectamente extrapolable al resto del país.
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Carlos Heguy («Carloncho») utiliza la historia de su propia familia, llegada desde los países vascos a la Argentina en 1870 y a La Pampa en 1882, para abordar los avatares de la evolución nacional en esta obra: «La Pampa Central, de la aventura de la frontera al desafío del desarrollo», que se presentó anoche en la UCES.
El espectacular crecimiento de las primeras décadas, cuyo cenit se produce prácticamente en el Centenario, y la posterior declinación, son recorridos entre datos históricos y anécdotas familiares que otorgan al trabajo una infrecuente calidez, aunque también es una obra que hace un fuerte rescate de los orígenes y las raíces de la propia República.
Con un lenguaje directo, Heguy narra desde los negocios de los indios hasta los pagos y la distribución de tierras tras la Conquista del Desierto, que diera lugar a la propiedad privada en aquella región.
Munido de copiosos datos de la época, se muestra el interesante desarrollo que fue logrando la Pampa Central, aunque también se intercalan apuntes sobre el resto del país, especialmente a partir del advenimiento de la infra-estructura, la tecnología, los caminos, el telégrafo, los puertos, etcétera.
Sin embargo, es en el capítulo de los inmigrantes donde el libro cobra su mayor magnitud. La fuerza del trabajo, en un territorio casi desocupado hasta entonces. «La sobreestimación de éxito económico para soportar la aventura de hacerse la América» es la justificación que encuentra el autor a parte de la idiosincrasia argentina, que justifica también un alto porcentaje del fracaso posterior.
Heguy se pregunta cómo pudo la Argentina, un país lejano y despoblado, ocupar en pocos años, a partir de 1880, un lugar destacado en el mundo y mantenerse así hasta la 2ª Guerra Mundial. ¿Y qué pasó después?
Para el autor, la vida «argentina» de sus abuelos Abons Errecalde, Roziéres y Fríase, pero especialmente la de Jean Baptiste Héguy, su paso por los campos de Potrillo Oscuro, donde poco antes había reinado el cacique Pincén, hasta recalar alrededor de 1890 en Chapaleufú, lugar donde se ancló dando lugar a una dinastía de productores, criadores de caballos y deportistas, es el punto de partida desde donde recorre el despegue de La Pampa y el desarrollo de la Argentina.
Pero, como se dijo, el libro trata sobre el apogeo y la declinación del país, aunque con una mirada positiva ya que, según sus propias palabras, «traté de exponer los factores importantes y el contexto nacional e internacional que influyeron, y determinaron, el proceso de formación de la Argentina actual y de la Pampa Central ... Y, desde este punto de partida, entender este presente y ambicionar un futuro posible».
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