Liniers es clave para definir los precios vacunos
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Este es un tema de extraordinaria relevancia para el presente y el futuro de nuestra ganadería. Estamos a la puerta de tomar decisiones cuya magnitud debe actuar como motivador sobre quienes tienen la responsabilidad de que no desaparezca el mercado desde el punto de vista económico, más allá de lograr una relocalización futura adecuada y permitir el acople perfecto entre la finalización del funcionamiento en su actual ubicación y la iniciación de sus actividades en las nuevas instalaciones.
El objetivo fundamental lo constituye el hecho de seguir contando con un mercado que continúe en su trascendental misión de ser el formador natural de los precios en la ganadería argentina.
Esto actúa en defensa de quienes representan la mayoría en la producción agropecuaria: los pequeños y medianos productores, para quienes la información diaria sobre las cotizaciones de las diferentes categorías de vacunos se convierte en un elemento imprescindible a la hora de tomar decisiones respecto de la venta o compra de hacienda.
Enumerar las virtudes que permitieron durante 100 años el funcionamiento del Mercado de Liniers significaría recaer en evidencias por todos reconocidas y que a fuerza de su comprobación se han convertido en esenciales para la actividad ganadera.
Existieron y existen otros procedimientos para la venta de hacienda; ninguno es excluyente, todos conviven, decidiendo el productor cuál es el que más satisface sus expectativas.
Es oportuno recordar las apreciaciones que en su momento nos efectuara el director de Mercados del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), John Van Dyke: la inexistencia en su país de un mercado formador de precios como el nuestro implica para el Estado desarrollar una función de contralor, en defensa de la producción, onerosa en extremo y que no cumple acabadamente con su cometido.
Esto es conveniente resaltarlo. Es imprescindible que quienes tienen la responsabilidad de gobernarnos sepan distinguir y resguardar un mercado que durante un siglo actuó en defensa de los intereses ganaderos y continúa recibiendo muestras de admiración de aquellos que permitieron la desaparición de mercados similares en sus respectivos países. Hoy los añoran.
El único combate victorioso contra la situación actual de nuestra economía debe darse combinando la más drástica contención del gasto improductivo del Estado con el más enérgico impulso a la expansión productiva.
Queda en manos de nuestras autoridades la inteligencia visionaria para que, junto a la actividad privada, se impulse y asegure la continuidad de una herramienta fundamental para el productor ganadero, como lo constituye el Mercado de Liniers.


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