El maíz de segunda en siembra directa es un cultivo apto para suelos con exceso de humedad que se proyecta como alternativa para competir con la soja y mejorar la rentabilidad de las explotaciones, según un informe del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).
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El organismo tecnológico emitió un comunicado debido a las consultas de los agricultores, especialmente de la zona central del país afectada por las inundaciones, interesados en conocer las mejores alternativas para reiniciar la producción cuando se retire el agua de sus campos.
El maíz de segunda exige tener humedad durante el período crítico (germinación de la semilla), señala el estudio realizado por Nicolás Iannone, jefe de Protección Vegetal de la Estación Experimental INTA-Pergamino.
En siembra directa, con un adecuado control de la Diatraea o barrenador del tallo, «es muy rentable y puede competir económicamente con la soja de segunda», señala el informe. Iannone indica que para combatir la mencionada plaga, que según estudios oficiales y privados generó pérdidas de hasta 300 millones de pesos anuales entre 1997 y 2000, se puede utilizar el maíz transgénico Bt o la tecnología de control químico de Diatraea del INTA-Pergamino.
Asistencia técnica
Al respecto, indica que los productores reciben «una fuerte asistencia técnica» del organismo oficial a través de la «información de una Red de Trampas distribuidas en la Región Pampeana, con el apoyo de empresas privadas» que permite detectar la aparición temprana de la Diatraea, dar el alerta y recibir el servicio técnico necesario para conjurar el riesgo.
«Eligiendo el producto y dosis adecuados, una sola aplicación es suficiente» y de «muy bajo costo» equivalente a menos de 1,5 quintal de maíz por aplicación, con una ganancia de 10 a 30 quintales por hectárea según fecha de siembra y grado de ataque. El estudio asegura que aplicando adecuadamente la tecnología de control, «se puede alcanzar y aun superar los 100 quintales/hectárea con maíces de segunda» con beneficios «superiores a los 200 pesos la hectárea», por lo que el cultivo «resulta una alternativa altamente competitiva y redituable».
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