20 de junio 2002 - 00:00

Negativo: entienden poco el rol del agro en la economía

Negativo: entienden poco el rol del agro en la economía
Visión macroeconómica de corto plazo: política cambiaria y monetaria. En las últimas semanas se ha visto al gobierno muy preocupado por «presionar» a los exportadores para que liquiden sus dólares. De esta manera pretende tranquilizar la plaza cambiaria, lo que representa (sin duda) el máximo objetivo de política económica de corto plazo. Es razonable, ya que una disparada del dólar generaría más presión inflacionaria, lo que determinaría (en síntesis) la caída del actual gobierno.

Dentro de esta «batalla mediática», la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC) resolvieron informar diariamente a la Presidencia de la Nación, al Ministerio de Economía, al Banco Central (BCRA) y a la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) su liquidación de divisas. El monto diario liquidado por ambas entidades en estos días es cercano a los 40 millones de dólares y desde comienzos de año totaliza 2.590 millones de dólares.

Visión de mediano plazo: la generación de recursos exportables.
El ministro de Economía, Roberto Lavagna, se reunió con las cuatro entidades agropecuarias con representación nacional y las empresas proveedoras no alcanzaron un acuerdo respecto del pago de las deudas por insumos. La deuda estimada por los productores ronda los 500 millones de dólares, pero las empresas la ubican en torno a los 1.000 millones. La idea era atender al sector productivo argentino con mayor capacidad de generación de recursos exportables, en especial la agricultura, que genera mucho más divisas que la ganadería. En los negociadores la preocupación es el mediano plazo: se observa que la falta de acuerdo pone un freno al avance de la nueva campaña, lo que limita las exportaciones de 2003.

Pero Sparks estima que es necesario analizar cuáles serían los efectos potenciales de un acuerdo sobre este tema en el corto plazo. Para ello hay que tener en cuenta el nuevo escenario en el que se maneja el sector agropecuario.


Nuevo sistema monetario y financiero: el grano.
Las deudas con las empresas proveedoras fueron «granificadas» al dólar libre menos las retenciones, pero las entidades se opusieron a esto y llamaron a los productores a no vender. De esta manera, el productor no tiene incentivo para pagar; por lo tanto, tampoco tiene incentivo para vender (en este esquema donde se vende sólo para saldar deudas), lo que generó un importante retraso en las ventas de los productores. Con precios de referencia indicativos, el monto que los productores tendrían en «ahorros granarios» sería cercano a 3.500 millones de dólares, de los cuales las tres cuartas partes (más de 2.600 millones de dólares) corresponden a la soja.

¿En qué momento se venderán estos stocks?
La definición oficial sobre las deudas de la campaña anterior tiene mucho que ver con esto. Una vez definidos los parámetros de la negociación, resulta bastante probable que las empresas de insumos tengan escasa capacidad de proveer financiamiento para las nuevas ventas. Así, los actuales stocks se deberían utilizar para «pagar dos campañas»: las deudas viejas de insumos y las compras de insumos para la campaña 2002/2003.

Esto se produciría entre junio y octubre y la estimación sobre las nuevas necesidades de insumos sería de 2.600 millones de dólares. Como puede observarse, el monto total de necesidades de financiamiento debería producir ventas de los productores por casi la totalidad de sus stocks. En caso de que las casas matrices de las empresas proveedoras resuelvan volver a financiar a los productores argentinos, las ventas necesarias serían menores. Por otro lado, no se espera que el financiamiento agrícola se origine en la venta de hacienda (en el caso de los productores mixtos) ya que la ganadería estaría en una fase de retención del ciclo ganadero. Aquí es importante destacar que la situación de liquidez de los distintos productores es diferente: existen algunos con dólares en efectivo y otros sin ellos, algunos con stocks de granos mayores que sus necesidades de pago y otros cuyos stocks no les alcanzan para pagar sus deudas. El sistema financiero permitía la intermediación de estos billetes, aceptando depósitos y dando créditos. Pero en la situación actual de «desintermediación», las ventas de grano para pagar insumos serían importantes.

Conclusión

En los últimos meses, el mercado mundial ha estado sufriendo la escasez de oferta de subproductos de soja y girasol argentinos por exportaciones argentinas menores que las previstas. El Estado argentino también. El origen de esto es la retención de los productores, muy razonable en términos económicos dado que no había incentivos para vender. Suponiendo que una definición en las deudas de los insumos provoque en el corto plazo que los productores vendan sus stocks hasta alcanzar parámetros normales de retención, el monto de dólares que aparecerían en el muy corto plazo sería de 1.000 millones y de 3.500 en los próximos tres meses. La falta de incentivos para la cancelación de pasivos agropecuarios genera alzas en el precio del dólar por la baja de las exportaciones que provoca. La dirigencia no parece advertir que la definición del problema de las deudas del ciclo anterior podría dar importantes soluciones a la macroeconomía argentina de corto plazo.

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