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Así es como tanto técnicos nacionales como extranjeros indican que para poder tener datos bien concretos, se debe ampliar la fotografía satelital a tamaños importantes, es decir, acercarse lo más posible, para así ver bien los datos que se pretende obtener.
Además, las discusiones entre los productores y los inspectores de la AFIP pueden llegar a ser interminables. Porque por una fotografía satelital y de acuerdo a ciertos parámetros que existen para su lectura, se puede establecer cuánta superficie se sembró de determinado cultivo, dependiendo de los colores de la foto y de la época del año. Pero lo que no se puede indicar son los rindes por hectárea. Y aquí es donde comenzarán los inconvenientes. Porque por ejemplo, un inspector puede llegar a decir que de acuerdo a las fotografías y a la información recabada en la zona, los rindes de la soja por hectárea fueron de 2.500 kilos. Pero el productor pudo haber tenido menores rindes por múltiples motivos ¿Quién va a dirimir estas cuestiones?
Lógicamente ya se encuentran varios estudios de abogados preparándose en este tema, estudiando qué se está haciendo al respecto en el mundo con problemáticas similares, para estar preparados a litigar contra quien corresponda.
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