22 de noviembre 2000 - 00:00

Prevén buenas perspectivas para las harinas oleaginosas

La demanda mundial de harinas oleaginosas enfrenta a partir controversias sanitarias, registradas en el mundo durante el último mes, condiciones más favorables. Por un lado, la decisión del gobierno francés de prohibir el uso de harina de origen animal como integrante de las fórmulas para alimentación del ganado debería confluir en un incremento de su demanda de harinas oleaginosas en el mercado mundial, especialmente de la derivada de la molienda de soja. Esta medida que surge como consecuencia de la detección de animales enfermos de BSE, conocido como mal de la vaca loca, determina la eliminación de un consumo en Francia de 300 mil toneladas anuales de harina de carne, que puede extenderse a 2 millones de toneladas, si esta prohibición se expande hacia el resto de los componentes de la Unión Europea (UE).

La principal beneficiaria de esta suplantación obligatoria sería la harina de soja, siendo la Unión Europea el mayor importador mundial, con una demanda anual de 30 millones de toneladas, que representa 50% del comercio, según indicó un informe elaborado por Granos del Paraná SA. El otro elemento es el derivado del incidente generado en Estados Unidos con el maíz Starlink, evento transgénico cuya importación y utilización ha sido prohibida en Japón, principal importador mundial de maíz con cerca de 25% del mercado. Las estadísticas referidas al volumen de importación de maíz americano por parte de Japón, muestran que desde el inicio del ciclo 2000/'01, el 1° de setiembre último, han registrado una caída importante, totalizando sólo 5,1 millones de toneladas contra 6,5 millones en igual período del año pasado.

Se observa una clara intención de los compradores japoneses de encontrar orígenes alternativos, ya que se han incrementado fuertemente las compras de maíz sudafricano por parte del país asiático quien, a su vez, acaba de suscribir contratos para la compra de maíz con China. Esta situación, favorecería, en principio, a los proveedores alternativos de maíz en el mundo, ya que Estados Unidos abastece 90% de las importaciones japonesas, generando en principio una expectativa muy favorable para la colocación de nuestro forraje en el mercado del país asiático, que sólo importó durante el ciclo 1999/'00 desde la Argentina 300 mil toneladas, cifra que representa menos de 2% de sus compras.

Pero indirectamente, también es positivo para las harinas oleaginosas, ya que puede elevar su demanda para sustituir maíz. Estas condiciones favorables para las harinas oleaginosas tienen especial influencia en la soja, producto del cual se obtiene en su molienda un rendimiento en harina de 80%.

Por lo tanto, a los recortes registrados en la cosecha estadounidense debemos adicionar elementos que podrían elevar la demanda mundial de harina de soja y en consecuencia la industrialización de la oleaginosa.

Por el lado de la oferta, aún falta definir la campaña en Sudamérica, la que se está desarrollando bajo buenas condiciones en Brasil en donde la siembra se había completado al 17/ 11 en 53% de total frente a 48% del promedio histórico; en tanto, que en nuestro país se observa cierto retraso, principalmente en la provincia de Buenos Aires, con un progreso a nivel nacional que alcanza a 21% de la superficie frente a 32% a igual fecha del ciclo pasado.