Consultores agropecuarios recomendaron a los productores no apresurar la venta de granos para transformarlos en moneda corriente y que en cambio retengan cereales y oleaginosas para comprar insumos y hacer frente a compromisos económicos.
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La crisis de los mercados financieros y la baja en el precio del petróleo perturba el negocio de los commodities con una paulatina disminución en las negociaciones a futuro.
Sebastián Villena, director de la empresa Agroprecisión, aseguró que es «muy temprano para hacer movimientos grandes» y que no es oportuno «salir a quemar stocks».
Otra corriente de consultores se pronunció por la conveniencia de desprenderse del maíz «viejo» de la cosecha anterior, mientras avanza con dificultades la siembra de la presente campaña.
Villena, con una mirada de la crisis financiera mundial, desde Perú donde asesora a empresas agropecuarias, recordó que para esta época el productor argentino contaba con el «dinero de los stocks de cereales y oleaginosas, lo que ahora no ocurre porque los costos directos de los cultivos se duplicaron».
«El productor hoy carece del financiamiento para hacerse de los insumos que necesita», evaluó este ingeniero agrónomo, asesor de CREA, quien es partidario de la diversificación en los negocios agropecuarios.
Al igual que otros asesores opina que la caída que se observa «de 20% a 30% en los lotes de trigo y la dificultad para sembrar maíz por la falta de humedad», convertirá a los productores en «sojadependientes».
En la campaña de granos gruesos regirán el precio de la soja y las variables condiciones climáticas que afecten al cultivo, según analizan desde distintos ámbitos.
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